Un concierto de éxitos a la carta. Eso es lo que prometió ayer el cantante español Miguel Bosé para el toque que esta noche ofrecerá en el anfiteatro del Centro Internacional de Ferias y Convenciones, de San Salvador.
Durante su reencuentro con los medios de comunicación locales, quiso dejar garantía de que en su espectáculo no faltarán las canciones favoritas de sus fans, las que sonaron incansables en las radios y por las que logró vender más de 11 millones de copias en 30 años de carrera, las mismas que fueron el motivo para crear el disco que lo mantiene en una gira que durará dos años: “Papito”.
“La base (del repertorio) es la misma casi en todo los países. Todos quieren escuchar los mismos éxitos, el 85% de las canciones son las mismas. No hay una canción que no haya sido éxito de los 30 años. Al final es un concierto donde la gente se la pasa fenomenal”, aseguró el artista sobre el show que puede llegar a reunir a público de cuatro generaciones.
Además, la producción de los temas tendrá “la misma filosofía del disco”: muchos sonidos renovados, pero sin perder el alma de las composiciones originales. “Todo eso aderezado con una escenografía y un complementario técnico que es fantástico y supercontemporáneo”, agregó.
Bosé llegó al país el domingo por la noche, procedente de Colombia, en donde llevó a cabo cuatro fechas de conciertos y en donde no dejó de cantar algunas de sus clásicas como “Amiga”, “Amante bandido” y “Linda”, esta última pieza es una de las más especiales para él por ser su primer sencillo, publicado en 1977.
El intérprete de 52 años admitió que “Papito” se convirtió, sin esperarlo, en el material más laborioso de su trayectoria. Un proyecto de duetos en el que participaron otros artistas famosos como Shakira, Alejandro Sanz, Ricky Martin y Michale Stipe, por mencionar algunos, y por el que estuvo a punto de “tirar la toalla” en dos ocasiones, confesó.
“Tengo 52 años y este proyecto (‘Papito’) lo comencé cuando tenía 49. Yo decía: ‘Creo que nunca llegaré a terminarlo o creo que moriré en el intento’. Fue muy complicado”, expresó.
Aún así, insistió en que grabar con tantos amigos artistas y trabajar con cuatro productores, entre ellos Carlos Jean y Andrés Levine, valió la pena para celebrar y cerrar un ciclo de 30 años en el mundo de la música. Es más una despedida de ese repertorio de éxitos que no volverá a grabar y a cantar, pues prefiere dedicarle el tiempo necesario a nuevas composiciones y a otros proyectos literarios.
“Hay muchos proyectos que tengo dormidos, entre ellos literarios, y necesito tiempo para hacerlos. Entonces voy a celebrar esas cosas para después ponerles punto y a parte. En este momento quiero volver a empezar”, dijo al referirse a la etapa que continuará cuando “Papitour” finalice en el mes de diciembre.
También continuará participando en los conciertos organizados por América Latina en Acción Solidaria (ALAS), como los que se realizarán este fin de semana en y México y Argentina para ayudar a los niños de bajos recursos.