La novela Una misma noche del escritor argentino Leopoldo Brizuela es un thriller existencial sobre la memoria, la responsabilidad, el valor y la culpa. En Una misma noche el escritor Leonardo Bazán es testigo involuntario del asalto a una casa vecina, en una madrugada de 2010. Este hecho lo perturba: le recuerda una experiencia similar ocurrida en 1976, de la que también fue testigo, cuando apenas iniciaba la dictadura militar en Argentina. Brizuela la presenta hoy en el país, en Sanborns de Multiplaza, a las 6 de la tarde.
¿Qué lo llevó a escribir la obra Una misma noche?
Me llevó un deseo. No una delegación. Pero no un deseo de intervención política. Salió de una de esas experiencias reales que figuran en la novela, adjudicadas al personaje. Y a partir de ahí armé el universo ficcional. La primera escena se inspira en algo real. Se basa en un asalto. Ese suceso nos dejó a todos con una sensación de indefensión. Y se cree que para los autores escribir es una forma de refugiarnos, como si esto pudiera darnos algún tipo de seguridad. Absurdo.
El texto tiene diferentes estructuras, una de ellas es por años, ¿por qué la creó así?
Me salió naturalmente. Mi personaje trata de escribir cosas distintas a través de esa historia. Me gusta la evolución. La estructura en años, es porque no quería que los personajes de 1976 fueran como recuerdos, sino que volvieran. Y que el presente obligara a contar de manera distinta el pasado. Porque una memoria no es algo fijo, sino permanentemente en construcción. Y eso puede ser liberador.
¿En qué se diferencia esta novela de otras sobre la dictadura argentina?
Es una novela de la dictadura, pero de personas que aparentemente no tienen nada que ver con ella. Esas experiencias cotidianas creo que nunca se habían contado o no estaban en primer plano.