Según reporta el diario chileno El Mercurio, en “Amy, My Daughter” (Amy, mi hija) de Mitch Winehouse se revelan algunas etapas íntimas que tuvo que atravesar la artista, como su paso por rehabilitación, durante la cual ocupó todo tipo de técnicas para ingresar droga. 

“Amy tenía una gran fuerza de voluntad mientras trataba de rehabilitarse, teniendo en cuenta su profunda adicción, pero cuando mejor parecía sentirse, nos encontrábamos con que uno de los amigos de Blake (su exmarido) había intentado meter drogas en el hospital”, revela Mitch Winehouse. 

“En una ocasión, vino escondida dentro de un oso de peluche”, agrega. 

“Otro día me llamaron del hospital avisándome que Amy había tenido una nueva recaída. Me subí rápidamente en un taxi y, cuando llegué, uno de los guardias que habíamos contratado me mostró una piedra de crack que venía oculta en un ramo de flores”, cuenta el padre de la artista.