En raras ocasiones un musical habrá impactado tanto: 25 años después de su estreno, Dirty Dancing sigue siendo la película que marcó a toda una generación. Pasión, adolescencia, música, teatro... Todos los elementos necesarios para alcanzar el éxito reunidos, a pesar de un presupuesto humilde y de unos actores poco conocidos en aquella época.
Gracias a una banda sonora que continúa clasificándose entre las más vendidas, la película celebra el amor y la danza. Y para ello cuenta el despertar de una adolescente apodada Baby, interpretada por Jennifer Grey. En la película, ella lleva siempre un look adolescente, con vestidos al estilo de los cincuenta, pantalones cortos vaqueros y chaquetas delicadas. Apenas se maquilla; por otra parte, su cabello es el punto fuerte del look: ondulado y corto. Se trata de un look natural.
Después de este éxito en el cine, el error que cometió Grey fue operar su nariz, que tanto caracterizaba a su personaje; ahora reconoce que eso dañó su carrera, ya que perdió personalidad.