“Cuando se tiene su encuadernación gusta saber qué contiene el libro”
Aquella escena legendaria en la que no necesitó más pareja de baile que el chaparrón, el paraguas y una farola, la había rodado con gripe y con fiebre, pero acabó convirtiéndose no solo en su imagen más icónica, sino en el comienzo del respeto hacia un género a menudo denostado por los analistas más inteligentes.
Actualmente son pocos los actores que pueden llegar a tener un perfil como el de Gene Kelly, y aunque aún no existe alguno que se le compare, sí hay dos que logran hacer un buen trabajo en este género, estos son Jean Dujardin (“The Artist”) y Hugh Jackman.
1956Debut
En 1956, Kelly debutó como director en solitario, y sorprendió a la crítica con lo que fue una suerte de laboratorio sensorial llamado “Invitación a la danza”.
Según el calendario maya, el 21 de diciembre inicia un nuevo ciclo de 5,200 años. El calendario maya está conformado por 18 meses de 20 días cada uno, más el Wayeb, el mes sagrado de cinco días. El Baktun es la unidad más larga de este sistema y equivale a unos 400 años. La cultura maya tuvo su mayor esplendor en el llamado período Clásico (250-900 d.C.), hasta que entró en una etapa de decadencia en el período Postclásico (900-1200 d.C).

La escena más conocida de su filmografía apenas dura unos minutos. Tras besar a su amante en la puerta de casa, Gene Kelly se marca un legendario número de baile bajo una lluvia torrencial. Enfundado en un elegante traje gris, canta, ríe y no para de moverse sobre la calle mojada. Aquella escena de “Cantando bajo la lluvia” (“Singing in The Rain”) hizo historia. Mañana jueves, su protagonista habría cumplido 100 años.

Nacido como Eugene Curran Kelly, hijo de un vendedor de Pittsburgh, el actor saltó a la fama cuando el musical vivía su época dorada en Hollywood. Rodó al lado de leyendas como Judy Garland, pero además se puso con frecuencia tras las cámaras y fue autor de notables coreografías.

Kelly fue comparado a menudo con su famoso colega Fred Astaire. Ambos actores eran considerados bailarines extraordinarios, aunque sus estilos fueran bien distintos. “Fred Astaire representa la aristocracia; yo, el proletariado”, dijo una vez Kelly sobre su admirado compañero.

Sus comienzos no fueron fáciles. Kelly se crió en la industrial Pittsburg en medio de la crisis económica. Su carrera comenzó en una escuela de baile local. “Empecé a bailar porque sabía que era una buena forma de conocer chicas”, contó en una ocasión.

Pronto, su talento le proporcionó un primer contrato en Broadway: en el musical “Leave it to Me” (1938). Tres años más tarde llegó su primer éxito con el papel protagonista en el musical “Pal Joey”, y a partir de allí, su carrera vivió un vertiginoso ascenso.

Cuando a principios de los años 40 Hollywood llamó a su puerta, Kelly ya era toda una estrella en Nueva York. “For Me and My Gal” (1942) fue su primera película, a la que siguieron “An American in Paris”, “Cantando bajo la lluvia” o “Invitation to the Dance”, con las que se hizo famoso en todo el mundo. Musicales como “Hello, Dolly!” o “On the Town” le valieron, además, una buena reputación como cineasta y coreógrafo.

El 2 de febrero de 1996, falleció a los 83 años en Beverly Hills debido a un paro cardíaco. Por deseo expreso del actor, sus restos fueron incinerados ese mismo día.

Gene Kelly se erigía como un creador autónomo y personalísimo que sería reconocido como referencia para figuras tan distintas como Jackie Chan (Kelly era cinturón negro de karate), Ray Bradbury (quien le dedicó su novela “El carnaval de las tinieblas”) o Madonna (a quien asesoró en la gira Girlie Show).