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Solo la presentación que Epica realizó el domingo duró dos horas y estuvo integrada por alrededor de una docena de canciones de sus cinco discos.
Casi al final del concierto, Simone Simons, vocalista de Epica, usó la camiseta de la Azul.
E l humo, que se miraba azul debido a las luces, inundó el escenario. Los dos grupos teloneros, Clair de Lune y Selvtier, ya habían terminado sus presentaciones y el público se preparaba para Epica. Pero tendrían que esperar un momento.
Epica, Epica, Epica, coreaban por instantes los asistentes al concierto que se realizó el domingo en el Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO). El humo se desvaneció del escenario, que luego quedó casi por completo a oscuras. Eran las 10 de la noche y el grupo holandés estaba listo para tocar durante dos horas.
Liderada por Simone Simons, quien iba vestida completamente de negro al inicio del evento, la banda inició su presentación. Dentro del repertorio preparado para su regreso a El Salvador desde su concierto en 2008 el grupo interpretó éxitos como The Obsessive Devotion, Blank Infinity y la famosa Cry for The Moon.
Asimismo, no faltaron temas de Requiem for The Indifferent, su quinto y más reciente disco de estudio, el cual fue lanzado en marzo de este año. Serenade of Self-Destruction, Monopoly on Truth y Storm The Sorrow fueron algunas de las canciones que se presentaron de ese álbum.
La banda de metal gótico y sinfónico presentó esa noche un paquete completo, como anticipó Simons en una entrevista previa al evento concedida a LA PRENSA GRÅFICA: buena música, juegos de luces, sorpresas y efectos especiales como fuego y humo.
De hecho, Simons no solo animó la noche con su voz y su belleza, sino que también no dejó de agradecer a su público por haber llegado al CIFCO. Muchas gracias, repitió en más de una ocasión. Es bueno estar de regreso, agregó.
Pero las sorpresas no terminaron ahí. La vocalista impactó a todos los asistentes cuando se puso una camiseta de la selección de El Salvador. Los gritos y aplausos no se hicieron esperar.
Y es que Epica, que emergió en la escena musical a finales de 2002, no solo es a la fecha uno de los exponentes más famosos en su estilo, sino que tenía planeado un espectáculo magnífico, igual o incluso mejor que el anterior, según explicó Simons.
Los teloneros
Los teloneros del concierto tampoco defraudaron a los asistentes. Primero, casi a las 7:30 de la noche, subió al escenario Clair de Lune, llamada así por la sinfonía de Beethoven Moonlight Sonata. Según explicaron los vocalistas de la banda, Karen Rodríguez y Stanley Cabrera, esta fue la primera vez que abrieron para un grupo internacional. Es un gran honor, agregaron.
El segundo telonero de Epica fue Selvtier, grupo que se formó en 2000 y se autocataloga dentro de los géneros doom y death metal. Ambos grupos fueron aplaudidos por el público tras su presentación.