The Client es un filme de 1994 que protagonizó al lado de Tommy Lee Jones. Sarandon recibió el BAFTA a mejor actriz por esta película.
Thelma y Louise la hizo estar nuevamente nominada como mejor actriz en los Oscar. El filme es de 1991.
Stepmom es un filme de 1998 que protagonizó junto con Julia Roberts. Dicen que Susan disfrutó el filme.
Bernard and Doris. Este filme de TV le dio una nominación como mejor actriz en los Globos de Oro.
Dead Men Walking la protagonizó junto con Sean Penn en 1995. Esta película le dio el Oscar a mejor actriz.
Conciencia oficial de Hollywood, grandísima actriz ganadora de un Oscar por Dead Man Walking y, en las distancias cortas, mujer arrebatadora a los 65 años. Susan Sarandon, que estrena Arbitrage junto con Richard Gere, no puede evitar vivir apasionadamente. Soy muy intensa, reconoce.
En un sistema de promoción de películas que consiste en entrevistas aceleradas de seis minutos, Susan Sarandon es una de las pocas actrices que es capaz de profundizar en ese tiempo récord. Política, filosofía de vida y sentido del humor caben en cada una de sus respuestas.
Combinando activismo y optimismo, Susan Sarandon tiene la excusa perfecta para reflexionar sobre sus temas favoritos gracias al filme Arbitrage, thriller que se estrena el próximo viernes en España sobre el doble rasero de la justicia o, dicho de otra manera, la impunidad de las élites económicas.
Con él inauguró el Festival de San Sebastián, clausurado el pasado sábado, donde ofreció esta entrevista. Por lo menos, después de la crisis financiera, la gente ha entendido que en Estados Unidos hay diferencias de clase como en todo el mundo, cosa que antes no pensaban. La gente habla de cómo un 1% de la población controla casi la totalidad del dinero, eso antes no sucedía, explicaba a Efe.
Susan Sarandon, en 1993, reivindicó desde los mismísimos Oscar de Hollywood, junto con su expareja Tim Robbins, la acogida de los haitianos enfermos de sida aislados en la base norteamericana de Guantánamo y fue omnipresente en todas las protestas contra la administración de George W. Bush.
Hollywood no es político. Creo que la gente a veces no quiere trabajar conmigo porque piensan que no tengo sentido del humor. Pero mi actitud no me pone en riesgo allí. Me pone en riesgo el recibir amenazas de muerte, el hecho de que la gente tenga tanto miedo o que escriban cosas de mis hijos en la prensa más iracunda. Eso sí que me ha aislado y ese es un camino muy solitario, reconoció.
Pero después de haber alertado durante años sobre los abusos del sistema, Sarandon asiste con atisbos de ilusión a su colapso.
La gente está empezando a hacer lo que siempre había querido porque se ha dado cuenta de que lo que se suponía que tenían que hacer no les ha funcionado. Vivir tu vida pensando que lo que haces supone una garantía, sea vida, amor, finanzas... es una locura, no funciona, aseguró. Por otra parte, su personaje en Arbitrage, una mujer que entiende su matrimonio con Richard Gere casi como una transacción sentimental, le opone a su apoyo a los indignados de Wall Street, movimiento con el que ha acabado algo decepcionada por su cinismo. Y, como su propia película, en la que Richard Gere acaba desestabilizando la vida de todos los que les rodean, para evitar la bancarrota de su compañía de especulación inmobiliaria, Sarandon está totalmente a favor de desmontar esa sociedad obsesionada con el éxito.