El ministro francés de Consumo, Benot Hamon, declaró que el Gobierno galo pondrá “bajo vigilancia” al conjunto del sector de preparados de carne y pescado, y anunció un “refuerzo inmediato” de los controles por el escándalo de platos congelados con carne de caballo etiquetados como vacuno.

Hamon anunció que se vigilará especialmente durante todo 2013 al conjunto de los productores, no solo a los dos principales actores, las empresas Spanghero y Comigel.

Por su parte, el ministro de Agricultura, Stéphane Le Foll, declaró que se van a verificar “todos los otros productos sobre los que podría existir un riesgo, extendiendo los controles”.

Le Foll señaló también que se convocará una reunión “a nivel europeo” esta semana sobre la cuestión de “la estafa relacionada con el etiquetado de vacuno cuando había caballo”, dijo el ministro. La cita se celebrará de común acuerdo con el Reino Unido, donde estalló el escándalo.

“La Comisión (Europea) debería hacer un informe para final de año. Estos desafortunados acontecimientos deberían obligarla a ir más rápido”, agregó el titular de Agricultura.

Los industriales presentes en la reunión, por su parte, se dijeron dispuestos a ampliar los controles de ADN sobre las carnes, a pesar de los costes suplementarios que pueda implicar, señaló el presidente de la asociación del gremio Ania, Jean-René Buisson.

En los últimos días se descubrió carne de caballo en lugar de vacuno en comidas preparadas comercializadas por el fabricante de congelados Findus en varios Estados miembros de UE.