Juego final
Firpo
1
FAS
0
Estadio Cuscatlán (3:00 p.m.)

90 minutos En el Magaña

ÁGUILA ABANDONÓ EL DOBLE PIVOTE CREATIVO PARA APOSTAR POR UNA PAREJA EN LA CONTENCIÓN. TUVO MAYOR RECUPERACIÓN DE PELOTAS, PERO NO ENCONTRÓ VERTICALIDAD NI CLARIDAD, PORQUE EN EL CARRIL DERECHO JUGÓ WILLIAM TORRES ALEGRÍA, QUE NO APORTÓ NI EN PROYECCIÓN NI EN DEFENSA.

k Denni Portillo
accion@laprensa.com.sv
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 2/18/2008

Mismo sistema de juego, pero diferente estrategia, y pocos resultados favorables en la creación.

Con nueva línea de tres formada por Óscar Martínez, Otoniel Carranza y Cristian Esnal, el entrenador peruano actuó tal y como lo había mencionado en LA PRENSA GRÁFICA, adelantando al medio campo a Eliseo Salamanca para tener más peso en la contención y ganar recuperación de pelota.

Pero el siguiente movimiento no tuvo el resultado esperado. William Torres Alegría dejó el centro del campo para pasar a la banda a jugar como carrilero y Leonel Guevara pasó a formar doble contención junto a Salamanca.

Pero no hubo frutos. Torres pasaba demasiado tiempo retrasado, pensando en una función que no es la suya —marcar— y la cual tampoco es su fuerte. Y mientras él necesitaba de la ayuda de los defensas para cubrir su sector defensivamente, el colombiano Camilo Mejía no encontraba compañero del medio hacia adelante.

Rudis Corrales relevó a Nicolás Muñoz en el frente de ataque. Fernando Zuleta repitió como titular. Ambos tuvieron un partido que podría calificarse de aceptable, puesto que ante la falta de un acompañante de Camilo en el centro, Rudis bajaba a intentar arrancar desde atrás y a juntarse con el cafetero para enfilar hacia adelante.

A Zuleta lo salva el gol, pero le faltó más entrega y espíritu de colaboración en el primer tiempo. En el segundo, lo comprendió y apoyó más en dicha labor.

Una de las razones del triunfo emplumado, aparte de la efectividad en las pocas oportunidades de peligro que tuvo, fue el orden con que se manejó atrás, donde no hubo necesidad de coberturas apresuradas, puesto que cada defensor respetó su área asignada de marca y neutralizaron las llegadas del Once, al menos hasta la frontal del área.

En el medio, Leonel y Eliseo se complementaron bien, aunque el primero abusó demasiado del juego brusco. Incluso, antes que recibiera una patada en el rostro de Carlos Cañadas —que derivó en la primera amarilla para el jugador ahuachapaneco— él mismo se la merecía por haber levantado demasiado su pierna ante Edwin Orellana. Pero Guevara tuvo suerte, ya que ni siquiera recibió llamado de atención de parte del árbitro.

El primer gol emplumado fue producto de la virtud individual más que del juego en conjunto, ya que Zuleta supo resolver en medio de cuatro jugadores del Once para darse media vuelta y sacar el derechazo que Edwin Driotriz, meta canario, no pudo contener.

El segundo, conseguido en una jugada a balón parado, también dejó claro que los emplumados pueden hacer daño con esas ocasiones. Ahora le hace falta materializarlas en jugadas rápidas, porque volvió a quedar claro que basta con taparle la salida por los costados para que los migueleños se queden sin recurso ofensivo.

FotoS de LA PRENSA/DENNI PORTILLO