11 de mayo
Domingo
Metapán
3
Águila
1
Jorge Suárez Landaverde
Chalatenango
1
Alianza
2
Gregorio Martínez
Vista Hermosa
0
FAS
0
Luis Amílcar Moreno
Once Municipal
0
Firpo
0
Simeón Magaña
San Salvador
0
Nejapa
2
Cuscatlán

Sonrisa engañosa

Águila se sacudió las plumas en el estadio Simeón Magaña y se sacó la racha de cuatro meses sin ganar en partido oficial. El Once Municipal le dio pelea, le dominó el partido, pero no tuvo la contundencia que los de San Miguel sí desplegaron.

kDenni Portillo
accion@laprensa.com.sv
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 2/18/2008

Cuatro meses, 126 días, 3,024 horas, 181,440 segundos. Tantas formas de medir el tiempo, pero todas con el mismo significado: el lapso que Águila tenía sin poder ganar un partido de campeonato. Ayer, como todos los ciclos de vida, el de la maldición emplumada llegó a su fin.

Sin embargo, esa sonrisa que se dibujó en cuanto aficionado aguilucho vio el partido es mentirosa. Engañosa porque los emplumados todavía no llegan a ser un fútbol como el que los seguidores quieren ver a plenitud: no fue ofensivo, sino ordenado.

Si pudieron romper el candado del Once Municipal y quedarse con los tres puntos fue únicamente gracias a que la efectividad se alió con ellos. Esa y un par de veces los postes, que de no haber intervenido hubiesen dictado una historia distinta.

Once Municipal fue mejor que Águila durante la mayor parte del primer tiempo. Un inicio dudoso, y demasiado respetuoso, por parte de ambos dejó sin mayores emociones los primeros 25 minutos del encuentro. Apenas un par de regates rebeldes de Jorge Morán —hijo homónimo de un popular ex jugador oriental— sobre Deris Umanzor era todo lo que había animado a la grada.

El entrenador de los emplumados mantuvo su 3-5-2 del primer partido, pero modificó la forma de pararse en el campo. Leonel Guevara dejó el carril derecho para formar doble contención junto a Eliseo Salamanca en el centro del campo, y William Torres Alegría pasó a la banda, a buscar una profundidad que no apareció en ningún momento.

Pero el 11 migueleño estaba demasiado amarrado atrás, parecía casi un lateral, y esa falta de arrojo para atacar le restaba velocidad y presencia al equipo oriental hacia adelante. El colombiano Camilo Mejía no era suficiente para quebrar la contención y la zaga canaria.

Pero los ahuachapanecos también tenían lo suyo. Morán era atractivo al dejar tirado con un recorte sobre el minuto 28 a Óscar Martínez, pero su centro no significó mayor complicación. Sin embargo, era un primer aviso.

Los canarios tuvieron otra chance: un centro —uno de tantos— de Ladislao Nerio por derecha que encontró la mala salida de Santos Rivera y quedó en los pies de Morán, quien la globeó demasiado alto: cuando la pelota descendió pasó rozando la parte exterior de la red.

Cuando mejor jugaba el Once y peor lo hacía el Águila, y se comenzaba a oler gol local, llegó el pase enfrente del área para el colombiano Fernando Zuleta, quien caracoleó frente a cuatro defensores y sacó un potente derechazo que sorprendió al estadio y al meta Edwin Driotriz, quien a pesar de la estirada no pudo contener el tiro del cafetero que terminó en el fondo de las redes.

Era lo mejor que le podía pasar al Águila. Se fue al descanso con una ventaja que le dio moral para la segunda mitad. Ya solo 45 minutos lo separaban de una victoria que hacía tanto tiempo no llegaba.

Sin embargo, esa ventaja fue vuelo de media altura, porque Once Municipal volvió a apoderarse de la pelota, recién iniciada la segunda mitad, y a llevar peligro a la zona emplumada. Nerio seguía intentándolo en los tiros libres, y sobre el minuto 51 le sacó brillo a la esquina izquierda de la meta de Santos Rivera.

Los negronaranja estaban acorralados sobre su cancha, pero el Once no encontraba cómo abrirlos. Tenían más la pelota, pero menos creatividad para ingresar. El centro sorpresivo por derecha y el cabezazo desviado de Aquino con toda la portería a su disposición no hacían sino aumentar la desesperación de un equipo local que sabía que el viernes San Salvador había perdido y desaprovechaba la ocasión de igualarlo o superarlo en la tabla acumulada por el descenso.

Coria mandó los cambios, y siguió ganando profundidad. Adonai Martínez entró al 68, y lo primero que hizo fue obligar al vuelo espectacular de Santos con un preciso tiro libre a la esquina. Águila podía respirar.

Tirado completamente al ataque, el tanque fronterizo descuidó su retaguardia y los emplumados solo necesitaron una más para sentenciar el partido. El panameño Nicolás Muñoz ganó la banda y obligó al tiro de esquina, que encontraría unos cuantos segundos después la cabeza de Eliseo Salamanca y las redes canarias.

No había tiempo para más. Todo estaba dicho: Águila volvió a encontrar una victoria, pero le falta para llegar a ser el equipo que su afición quiere ver. Y ahora que ya ganó de visita, le queda volver a ganar en casa. Águila vuelve a volar y su afición quiere a volver a creer en títulos y en fútbol arte.

Para las estadísticas quedó la tarjeta roja por doble amonestación de Carlos Cañadas, luego de una entrada por detrás sobre Cristian Bautista; y para las anécdotas, el poste en el último minuto de un cabezazo de Adonai Martínez. Anécdotas, como ahora, lo son también los cuatro meses que Águila pasó sin ganar. Gustar será otra tarea.

Fotos de LA PRENSA/Milton Flores
la estrella y el estrellado LPG

Eliseo Salamanca

“El Toro” Anotó el segundo tanto de su equipo, que también es su segundo del campeonato, luego que en la primera fecha hizo el gol que derivó en el empate aguilucho contra San Salvador. Ayer, dejó la zaga para meterse a la contención.

Carlos Cañadas

Se fue expulsado por doble tarjeta amarilla. Se pasó la mayor parte del partido repartiendo patadas y respondiendo a las provocaciones de los jugadores emplumados. Perdió la cabeza y dejó a su equipo con uno menos cuando faltaban tres minutos.