La crisis del San Salvador va más allá del ambiente deportivo. La parte monetaria es la que más ha hecho mella en el plantel metropolitano, que ahora solo tiene a siete puntos de distancia al Once Municipal en la lucha por evitar el descenso directo.
Una fuente cercana al plantel, quien pidió reserva de su nombre, aseguró que la dirigencia del club, encabezada por Marco Flores, tiene una deuda de un mes y medio con los jugadores. Eso ha provocado una baja en los ánimos de los jugadores, que solo ha desencadenado en que el plantel esté en el fondo de la tabla en la lucha por no descender.
Intentar ser optimista no es el mejor consejo para los jugadores panteras. Por ahora no se ve una solución al final del túnel en donde solo hay oscuridad. Otra fuente allegada al equipo confirmó que Marco Flores enfrenta problemas financieros con algunas empresas. “Supe que Marco tuvo que cerrar dos de sus tiendas”, aseguró el informante.
Esto, entonces, se convertiría en un verdadero lío porque el dirigente pantera asegura estar solo en medio de la crisis financiera del equipo. Además, las taquillas no han sido bonancibles para el plantel capitalino. En la primera vuelta, los capitalinos solo pudieron recaudar $28,599. Ese monto no alcanza ni para pagar un mes de la planilla, que ronda los $30,000.
Ante todo esto, Flores asumió su responsabilidad en la parte económica y dijo que está haciendo lo posible para poder cumplirle a los jugadores en la parte económica. Sin embargo, ayer llegó al estadio Cuscatlán antes de la práctica del equipo para hablar con los jugadores acerca de los malos resultados en los últimos dos encuentros, pero no llevó con él una solución concreta para el tema monetario. Por ahora, el pope pantera es optimista y no quiere hablar de que si este es el peor momento que ha vivido San Salvador en toda sus historia, pero si admitió que desde hace dos años ha habido dificultades económicas en el equipo capitalino.
Ante esta situación complicada, el éxodo de jugadores es un tema que se antoja. Un futbolista pantera que no quiso ser identificado externó que no continuará en el plantel para la próxima temporada. “Este es el último semestre que hago con San Salvador. Ya hay tres equipos que están interesados en mis servicios”, expresó.
No es tema nuevo
La precariedad en la situación económica de las panteras fue un tema que dejó claro el técnico nacional Óscar Benítez al momento en que abandonó el equipo en la primera vuelta del torneo que se está disputando.
El timonel, quien renunció por atrasos en el pago de los salarios, explicó que en San Salvador, aparte de los monetarios, hasta hay problemas para cumplir con las medicinas de los jugadores.
Luego aclaró que dentro de ese equipo no se podía dar el lujo de realizar un viaje cómodo para los partidos en la zona oriental. Explicó que las panteras tienen que viajar el mismo día del juego porque el presupuesto no alcanza para poder irse un día antes y dormir en un hotel.
Ante esas condiciones, Benítez prefirió dar un paso al costado antes de poner una demanda en los tribunales de la Federación Salvadoreña de Fútbol. Desconfía en que su problemas pueda tener una solución con las autoridades federativas.
El desmayo del volante William Maldonado en el juego contra Nejapa en la primera vuelta fue la gota que derramó el vaso. La dirigencia no les facilitó un almuerzo y el jugador se desvaneció.
Con la renuncia de Benítez a la dirigencia técnica del equipo, el encargado para reemplazarlo fue Rubén Alonso, quien no está por primera vez dentro del equipo; incluso fue el uruguayo el que llevó a los capitalinos a conquistar su único título en el fútbol nacional.
En la última intervención de Alonso con las panteras, el charrúa se fue, para variar, en medio de problemas económicos con la dirigencia. El técnico nunca quiso ahondar en las razones de su última salida del plantel. Se limitó a explicar que ya había solucionado los problemas.