El hondureño Fabio Ulloa quedó fuera de Águila hace dos días. Según el extranjero, la causa de su separación del nido fue porque nunca tuvo una buena relación personal con el técnico Alberto Castillo. Señaló que hubo momentos en los que se sintió marginado del plantel. Fabio explicó que en Honduras también tuvo que dejar el Olimpia, donde militó por 11 años, debido a que tuvo diferencias con Nahum Espinoza, quien había sido compañero de equipo de Fabio. El defensor retorna hoy a su país después de haber llegado a un acuerdo económico con la directiva emplumada. Su principal logro con los migueleños fue haber alcanzado el título en el Clausura 2006, en aquella final donde Águila venció a FAS 4-2.
¿Cuáles fueron las razones por las que usted no va más con Águila?
No sé la versión que ha dado el técnico Alberto Castillo acerca de mi salida del equipo. Pero la verdad es que yo me voy tranquilo. En los tres años que estuve en Águila, luché mucho. Traté de dar lo mejor de mí para dejar un buen nombre y una buena imagen. Me voy tranquilo porque mi salida no se debe a aspectos futbolísticos en cuanto a bajo rendimiento. Esto es netamente personal entre Castillo y yo.
¿Hubo fricciones entre usted y el técnico Alberto Castillo?
No sé si se puedan llamar fricciones, pero yo soy una persona que va de frente, que si algo no me gusta porque es injusto lo digo, sea quien sea. Así me enseñaron mis padres y prefiero caer mal por ser sincero a ser hipócrita. Desde que él llegó al equipo sentí que no era de su agrado. Pero yo le dije, cuando estuve lesionado, que si tenían algún problema conmigo yo me iba. Lo iba a hacer para no calentar la cabeza de nadie y para que no me calentaran la mía. Pero el profesor Castillo me externó que no. Él dijo que me iba a utilizar, pero en el fondo yo sabía que no era así. Nunca nos pudimos llevar con Castillo. Por eso yo nunca hablé con él acerca del equipo, incluso siendo el capitán. Yo ya sabía que no iba a terminar este campeonato. Tarde o temprano se iba a dar mi salida del plantel. Con el pasar de los días empecé a ver que la convivencia —entre el profesor Castillo y yo— se iba haciendo más difícil.
¿Por qué no renunció antes si usted dice que su relación con Alberto Castillo no era la mejor?
Porque soy un profesional. Tengo mi contrato con el equipo y siempre di lo mejor de mí cuando me tocó jugar. En ningún momento quise fallar a propósito para perjudicar al profesor Castillo.
¿En algún momento se sintió marginado por Alberto Castillo?
Directamente no, pero indirectamente sí. Es feo que uno llegue a su trabajo y que el jefe ni lo mire. No sé ni por qué me daba la oportunidad de jugar. Porque él ni me miraba. Era como si yo no existiera en el equipo. Entonces, esas son cosas que le afectan y le molestan a uno. Creo que Castillo debió haber dicho desde el principio del campeonato que no me quería. Creo que eso hubiera sido más sincero.
¿Entonces se sintió como un cero a la izquierda en el nido aguilucho?
No tanto así. Con mis compañeros siempre fui una persona seria que no se daba mucho a las bromas, pero eso no quiere decir que no pueda hablar con ellos. Con ninguno de los miembros del plantel he tenido algún tipo de problemas.
¿Cree que lo han irrespetado por la forma en que le tocó salir de Águila?
Creo que sí, por todo lo que yo traté de darle al equipo. Además, yo tengo una trayectoria, no solo aquí, sino que también en Honduras. Pero uno no es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo.
¿Qué sintió en el momento en que le notificaron que no iba más con Águila?
Eso ya lo presentía, por lo tanto, no tenía que sorprenderme. Eso iba a pasar tarde o temprano. Yo ya no me sentía a gusto en los entrenamientos, ya no iba con la misma alegría. Lo único que hice fue darle la mano a Alberto Castillo y me retiré de la cancha.
¿Qué hay de cierto en cuanto a que usted mandaba dentro y fuera del equipo emplumado?
No. Yo trato de ser un líder positivo. Trato de mantener la cordialidad con el cuerpo técnico y los directivos. En ningún momento he tenido problemas con nadie. Siempre luché por mis compañeros en cuanto a sus premios o por las concentraciones del equipo. Nunca luché solo por Fabio Ulloa, sino que por todo el grupo. Siempre ha sido así, como me tocó hacerlo en el tiempo que jugué para Olimpia.
¿Qué pensó a la llegada de Alberto Castillo al banquillo emplumado?
Yo le dije (a él) que me sentía bien y que estaba alegre por su llegada al equipo, porque es un entrenador que ha logrado cosas importantes en el fútbol salvadoreño, sobre todo porque Águila estaba urgido de un logro. Por lo tanto, le dije que era la persona indicada para hacerlo. Pero después, cuando me fui relacionando con él, sentí que no le caía bien. Uno nota eso porque no es tonto.
¿Considera que usted es temperamental, fuerte de carácter?
Sí, soy fuerte de carácter, tengo sangre en las venas y no horchata. Pero en ningún momento he sido malcriado con nadie.
¿Qué va a pasar si le toca encontrarse con Alberto Castillo en otro equipo?
Espero que eso no suceda. Es que él y yo no somos compatibles.