No tocan la pelota, pero desde las gradas son titulares indiscutibles. En fútbol, la afición es considerada como el jugador número 12 y puede influir indirectamente en los resultados.
El Águila cuenta desde hace 13 años con una de las barras más organizadas del redondo nacional: la Super Naranja.
Esta hinchada tiene un núcleo de 50 personas, pero son alrededor de 1,000 las que se integran cuando juegan en el Juan Francisco Barraza.
El sábado, la Super Naranja, dirigida por Arístides Sánchez, pobló y alentó a su equipo, pero fueron defraudados y están inconformes con los resultados.
¿Qué piensa de lo que está pasando en Águila?
Como aficionados, pensamos que lo que falla es la actitud de los jugadores. Se escuchó en San Miguel que los jugadores apoyaban a Fabio Ulloa y que iban a perder contra el Nejapa, que le iban a regalar el juego a FAS y que lo pretenden hacer con el Firpo. (Los jugadores) están jugando con la afición.
¿Era Fabio Ulloa un líder?
La verdad de las cosas es que un líder no debe ser de esa manera, no debe ser un líder revoltoso. Al final (Fabio) salió como villano, como un líder revoltoso.
Se dice que ahí los jugadores quitan a los técnicos, ¿es cierto?
Sí, eso es a escala mundial. Aquí han pasado varios entrenadores —(Julio César) “el Pocho” Cortez, (Ramón) “el Primitivo” Maradiaga, (Luis Ramírez) Zapata y hoy está (Agustín) “la Chochera” Castillo y lo quieren quitar— y si ponen otro hacen lo mismo. Ese el problema de Águila: hay mucha manzana podrida. La directiva debe de mover ya las piezas malas, las manzanas podridas, ya saben quiénes son.
¿Quiénes son esas manzanas podridas?
No se puede decir eso, es echarle más leña al fuego. Al iniciar la otra temporada, ustedes se irán dando cuenta de quiénes son los que hacen complot en Águila.
¿Existe complot contra el profe Agustín Castillo?
Nadie lo dice, pero la afición percibe eso. A la afición no la engañan.
Como barra Super Naranja, ¿piensan tomar alguna acción?
No. Nuestro objetivo fundamental es apoyar al equipo los 90 minutos.