Décima jornada
4 de octubre
Vista Hermosa
-
Juventud Independiente
-
Estadio Amilcar Moreno, San Fco. Gotera - SUSPENDIDO
Chalate
2
FAS
3
Estadio Gregorio Martínez, Chalatenango
Isidro Metepán
2
Firpo
2
Estadio Jorge Suárez, Metapán
Alianza
2
Balboa
3
Estadio Cuscatlán, San Salvador
Águila
-
Nejapa
-
Estadio Juan Fco. Barraza, San Miguel - SUSPENDIDO

¿Será la cuarta goleada?

Águila visita la capital cargando 11 goles en contra en sus últimos tres partidos. Alianza, que tampoco pasa un buen momento, le quiere agregar unos más a la cuenta.

Denni Portillo
accion@laprensa.com.sv
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 5/2/2008

Los peores partidos para Águila llegan en el peor momento que el equipo emplumado ha tenido esta temporada. Inmerso en su crisis de resultados, con tres goleadas en contra en las últimas tres jornadas, la pesadilla puede continuar para los migueleños este día cuando revivan el clásico de las mayorías contra el Alianza.

Y es que en este torneo, desde la mitad de la primera vuelta, nada le he salido a los negronaranja. Una victoria en sus últimos nueve partidos es muy poco para los orientales que, prácticamente, han dicho adiós a cualquier posibilidad de clasificar a semifinales, alejados siete puntos de los primeros cuatro, cuando únicamente quedan 12 en disputa.

Pero, más que la humillación de quedarse fuera de semifinales, lo que golpea a los orientales es la sensación de pesimismo que rodea el ambiente por estas fechas y que ya se ha traducido en las tres derrotas —y goleadas— consecutivas que Águila cuenta.

Acaso reflejo de esa inestabilidad, pero la mala racha de los migueleños coincide con los problemas que el peruano Alberto Castillo ha tenido para armar su zona defensiva en estos tres encuentros, debido, sobre todo, a las expulsiones que sus jugadores se vienen ganando.

Y no solo eso. Coincidente o casualmente, lo más grave de la picada negronaranja comenzó cuando el suramericano tomó la decisión de separar al hondureño Fabio Ulloa del plantel. Por otra parte, aunque nadie lo confirma, en San Miguel fue tema de conversación el supuesto complot de los jugadores para perder los siguientes tres choques.

Caída sin fin

Así, supuestamente, fue dicho y así fue hecho. El calvario comenzó con una impensable derrota por 4-1 contra Nejapa, donde Óscar Martínez vio la tarjeta roja que le impidió jugar el clásico nacional ante el FAS.

Castillo rearmó la línea de tres metiendo a Rolando Torres junto a Otoniel Carranza y a Cristian Esnal, pero el resultado fue el mismo: otra goleada a la cuenta (0-3) en el mismo Juan Francisco Barraza, Otoniel expulsado y a quebrarse la cabeza nuevamente.

Con Luis Hernández, quien no había jugado un solo partido en la línea de tres, con Rolando y con el regreso de Óscar, los emplumados le hicieron frente el fin de semana pasado al Firpo, pero las desgracias siguieron llegando con la tercera goleada, otro 1-4.

Y, para hoy, nadie sabe qué pueda pasar. La inestabilidad del cuadro emplumado es más que marcada, pero Alianza, a su vez, llega en horas bajas al clásico: también está alejado de las esperanzas de semifinales y con la mente más puesta en sumar para escapar del repechaje que en otra cosa. Además, todavía duele la derrota ante FAS, en los últimos segundos del pasado sábado.

Hasta antes de caer ante los occidentales, los capitalinos habían logrado salir de la mala racha de partidos sin sumar y habían ganado cinco de nueve puntos. No eran la fuente de la juventud, pero, tras ocho partidos sin victorias, supieron bien para calmar la sed y ansiedad blanca por puntos.

El clásico de las mayorías representa, para ambos planteles, la oportunidad de comenzar a tener un final decoroso de campeonato. Uno, donde en la primera vuelta, cuando chocaron entre sí, era el primer lugar el premio para el ganador y que hoy solo representa el orgullo de haber vencido en la serie particular.

No se podría hablar de favoritos, sino de motivación: la de ambos por echar tierra sobre sus malas vibras, sobre el rival y olvidar por un día que el torneo ha sido una pesadilla.