Lo que está a la vista no necesita lentes. Rubén Alonso, técnico del San Salvador, no tuvo palabras para explicar una derrota inapelable ante los toros de Usulután. El míster no escondió la frustración ante la aparatosa caída 5-0.
“Me ganaron bien, ahorita no tengo nada que decir. Hay que salvarse primero del descenso”, declaró Alonso, quien está convencido de que antes de pensar en la repesca, deben esquivar primero el descenso directo.
El meta pantera Francisco Portillo también reaccionó en iguales términos. “Hay que seguir trabajando todavía porque matemáticamente no estamos afuera, faltan tres partidos”, manifestó el portero capitalino.
La mesura de Alonso y su pupilo tiene sustento lógico: tras su derrota y el empate del Once Municipal ante el Vista Hermosa, la ventaja sobre el sotanero canario se reduce a seis puntos y todavía quedan nueve en disputa.
El descenso podría quedar sentenciado el miércoles: con solo la victoria de los capitalinos que se miden nada más y nada menos que al Once Municipal.
Una derrota en la casa de los canarios dejaría el tema del descenso al rojo vivo.
Toritos felices
En el fútbol, la tristeza de uno es la felicidad de otro. El sábado por la noche, mientras los jugadores capitalinos escapaban con tristeza hacia el camerino todo Firpo festeja en el césped de la “Caldera del Diablo”. Gerardo Reinoso estaba más que satisfecho por el rendimiento de sus pupilos, mientras Carlos Calderón y Patricio Barroche atendían a los medios para trasladar sus emociones tras sumar sendos dobletes.
“Estoy contento con el resultado y sobre todo con el rendimiento de mis muchachos, ellos están todos enchufados”, manifestó “la Vieja”.
Eso sí, reconoció que en la primera parte, el San Salvador les cerró muy bien los espacios y que incluso fue más insistente de la media hacia adelante.
Barroche por su parte, se restó protagonismo y aseguró que si bien es cierto está contento con sus goles, pero lo más importante es el rendimiento del equipo que está a un pasito de las semifinales.