Las cuentas son exactas, cabales. Un gol, una sacudida de redes, separa al hondureño Franklin Webster, delantero del Chalatenango, de unirse al prestigioso club de jugadores que han anotado 100 goles en el fútbol salvadoreño.
Poseen ya ese anónimo reconocimiento atacantes legendarios de la talla de David Cabrera, Luis Ramírez Zapata y Gustavo “Lotario” Guerrero. Entre los más contemporáneos están el argentino Hugo Coria, Emiliano Pedrozo, Adonai Martínez, Rudis Corrales y el catracho Williams Reyes. A todos ellos podría sumarse Webster si anota un gol el próximo domingo al Alianza.
Lejanas, pero no perdidas, están las estadísticas que recuerdan el debut del hondureño en el balompié nacional. Vistiendo la elástica rojiblanca del Atlético Balboa, equipo ascendido en la temporada 2000-2001, fueron seis los tantos anotados por Webster en el campeonato Apertura 2000.
Dos al Santa Clara y uno al Dragón, al ADET, al Limeño y al Águila, una de sus víctimas preferidas, fueron las primeras dianas del catracho en el fútbol salvadoreño.
Y una vez comenzó, no paró. Repartiendo goles como quien da dulces, confiesa que le hubiera gustado alcanzar la marca antes. “Algunas lesiones me lo han impedido”, dijo. Ahora que esta tan cerca de la misma, espera no se detenga ahí.
“Queda pensar en seguir anotando y que no se quede ahí esa cifra”, expresa el catracho sobre el sentimiento que le produce dicho registro, el cual, si bien lo llevaba en sus cuentas, no le daba mucha importancia. “Yo solo veo cuando se mueven las redes”, explica.
Y ese movimiento, que lo acompañó 13 veces en el Clausura 2001 —cuando fue campeón de goleo junto al salvadoreño Rudis Corrales—, lo ha repetido a lo largo de los ocho años que lleva jugando en el país, donde otro de sus puntos más altos fue el título de campeón alcanzado con San Salvador, en el Clausura 2003, donde, pese a que su cuota de goles fue menor, era el compañero ideal del colombiano Alexander Obregón.
“Es mi máximo logro. Y tiene su mérito porque fue con un equipo pequeño”, recuerda. Así como también fue pequeño el Balboa, al cual regresó después. En esta segunda ocasión, Webster ya no estaba solo, ya que los churrieros se habían hecho de otro goleador de raza, con quien el tiempo lo ha vuelto a juntar hoy en el norte: Manuel “el Black” Martínez.
Empero, los goles llevaron de vuelta a Martínez al Firpo y Webster se quedó solo, peleando en la delantera unionense. No pudieron sus 13 anotaciones en los torneos Apertura 2005 y Clausura 2006 salvar al Balboa y hubo que pensar en un cambio de aires.
El catracho escapó del infierno que quedó en La Unión y se fue a una tierra bendecida. Con Chalatenango, ha jugado los últimos tres años, en los que, entre altibajos por las ilusiones creadas y frustradas cuando eran dirigidos por el peruano Alberto “la Chochera” Castillo, ya ha sumado 22 goles más a su particular cuenta.
Siete dianas en su primer torneo, tres en el segundo y cinco en el anterior ayudaron para que los morados jugaran la primera semifinal de su historia el campeonato pasado, aunque no bastó con ese arrojo para vencer al Firpo.
Pero los goles siguen llegando: con los siete que cuenta hasta ahora, los morados pelean una plaza en las semis, por más que la derrota contra Águila en la última fecha los haya complicado. “Hay que seguir peleando hasta donde se pueda”, dice Webster, y si su gol número 100 ayuda a que sea así, mejor todavía.