Luego de extender la visa para que Alianza permanezca en primera división, Pablo Centrone se da por servido, pero regresa a su país con una “espinita clavada” en el pecho.
“Por haber salvado al equipo del descenso y el repechaje me siento satisfecho, pero por la campaña en sí, no”, confesó el estratega gaucho, quien volverá a Argentina tras dirigir las últimas dos fechas. “Me siento en falta conmigo mismo, una campaña como esta no me la esperaba. Me esperaba algo mejor”, dijo.
Y es que el Alianza quedó nuevamente fuera de la semifinales y aunque no era el objetivo primordial clasificar, Centrone confiaba en tener mejor suerte.
“Ha sido un año duro, para mí es como que hubieran sido 10 años juntos. Nos habíamos ilusionado y habíamos hecho soñar a la gente”, expresó.
En el Clausura 2008, los albos han logrado 18 unidades, mismas que, sumadas a las del torneo anterior, le permiten escapar del descenso directo y de la repesca.
Según Centrone, son múltiples las causas que le impidieron al Alianza despegar y las señala con propiedad.
La principal queja del míster suramericano es que tuvo un plantel reducido y aparte repleto de juveniles, debido a la sanción de la FIFA que impide al Alianza contratar jugadores y que vence, precisamente, este certamen.
En este apartado, la falta de tres de sus cuatro foráneos también le pasó factura ya que el único extranjero en el equipo durante los dos últimos torneos ha sido el mexicano Arturo Albarrán.
“Acá, en el medio salvadoreño, los extranjeros indudablemente pesan. Firpo tiene cuatro foráneos de muy buen nivel y FAS también hace sentir a sus extranjeros, pero más que nada, lo que nos afectó fue tener la plantilla corta”, dijo Centrone. “La falta de madurez del plantel (por tener tantos chicos) también fue dificultad”, añadió Centrone tras asegurar que el Alianza careció de líderes.
“Me pareció que el equipo careció de un líder. Víctor (Velásquez) lo es, pero yo siempre digo que debe haber uno en la mitad de la cancha, en la defensa y en la delantera.”
De acuerdo a Centrone, la “ansiedad” y la “desesperación” de la dirigencia blanca por salvar al equipo del descenso influyó en los resultados, lo cual terminó presionando a sus muchachos. “Jugar con la mochila del descenso no es fácil.”