El Once Municipal fue Lázaro. Los ahuachapanecos que poblaron ayer el estadio Simeón Magaña fueron testigos de un nuevo milagro. El Once Municipal le sacó un valioso empate a los usulutecos del Firpo y siguen con vida en la liga de privilegio.
Al margen del resultado, un 0-0 justo, la afición y el equipo canario, que en teoría se preparaban para un sepelio, terminaron celebrando una fiesta.
Tenían razón: El Once Municipal sumó su tercer partido sin derrota y su rival directo, el San Salvador, incluyó a su lista una nueva caída, esta vez a manos del Nejapa. Ahora los separan dos puntos.
“Sí se puede, sí se puede”, eran las palabras de aliento que bajaban de las gradas del estadio ahuachapaneco para imprimir coraje a los 11 guerreros que enfrentaron a Firpo.
Esas muestras de ánimo no cayeron en saco roto. Quizá por coraje y preocupación el Once Municipal se le paró de tú a tú a un Firpo, en teoría, superior.
La zaga canaria dejó el pellejo en la cancha y corrió al mismo ritmo durante los 90 minutos.
El capitán, Mario Elías Guevara, en consenso con Carlos “el Nene” Escalante repitieron el mismo cuadro titular que derrotó 1-0 al San Salvador el miércoles pasado.
Eso sí, Héctor Ávalos que ante las panteras jugó como punta, ayer se pegó más a la línea de cinco hombres que custodiaban la media cancha.
Es decir que en la práctica, la escuadra canaria se movió con seis hombres en la zona ancha, apuesta que les dio, a la postre, buenos dividendos.
El Firpo, que jugó con su habitual 4-4-2, jamás pudo descifrar el cerrojo defensivo canario, al grado que no sumaron ni una sola ocasión de gol con real peligro.
Patricio Barroche y Carlos Calderón, los dos hombres en punta que envió Gerardo Reinoso, fueron anulados por Mauricio Artero y Ernesto Aquino, este último incluso se dio el lujo de sumarse al ataque en dos oportunidades.
Los centros de Leonardo Pekarnik tampoco dieron resultados: Generalmente terminaban en la cabeza de Aquino, y si pasaba aparecía elegantemente Guevara para ahogar el peligro.
En la primera mitad si bien es cierto los toros tuvieron más la pelota a su favor, el dominio fue estéril porque fue el Once Municipal el que acarreó jugadas de mayor peligro.
La primera ocasión con intención de gol llegó al minuto 6, en un centro que cabeceó el ecuatoriano Javier Angulo y que murió en las manos del meta Juan José Gómez.
Fue el mismo Angulo el que estuvo a punto de quebrar el empate 20 minutos más tarde. Al ’26, Edwin Orellana desbordó por izquierda y mandó un centro medido al ariete suramericano, quien cabeceó demasiado colocado y la pelota se fue pegada al poste derecho.
Esa jugada fue quizá la que más cerca estuvo del gol. En la parte complementaria únicamente hubo un tiro de esquina de Escalante que estuvo a punto de convertirse en anotación.
Si bien es cierto que el Firpo se adueñó de la pelota en el segundo tiempo, no fue capaz de crear peligro.
“Fue un partido trabado, pero creo que fue un buen partido, un empate justo”, analizó al final Patricio Barroche.