“Para legitimar y hacer deseable ante la opinión pública la llegada masiva de programas multimillonarios del ALBA, en cuyo manual dice claramente que se usan para comprar la voluntad popular, conseguir el poder total y anexar el país escogido al proyecto de Chávez, han montado una ofensiva de propaganda siguiendo los principios de Goebbels, puede que tengan éxito.”
Por Rafael CastellanosAnalista político

Como las nubes del invierno han ido apareciendo numerosas opiniones orquestadas sobre la agresiva incursión de ALBA en el panorama nacional en estos días. Ahora se sumaron a los usuales opinadores en planilla el joven alcalde de moda, el exguerrillero académico y el último expresidente, con el mismo discurso que mantienen los voceros del FMLN y Alba Petróleos.

El discurso ahora es que ANEP, que representa a los ricos que han dominado el país por siempre, está asustada porque teme a la competencia de ALBA, porque perderían el monopolio que les ha permitido lucrarse del Estado. Llegan nuevos ricos que harían lo mismo y ahora es legítimo, claro que no por gusto, sino porque estos nuevos ricos favorecerían a los pobres.

La desinformación, una mezcla de sofismas, medias verdades, omisiones y elementos falsos para confundir, busca la aceptación de la llegada de esos millones, alejando la atención ciudadana de las desconfianzas y los peligros reales escondidos, buscan alejarla de poner la lupa en la acción económico-política que realmente constituye ALBA, presentándola de la manera más aceptable, culpando a los ricos malévolos que han dominado el país desde siempre de oponer al ALBA por temor.

El libreto de operación de ALBA está escrito y disponible a todos, como un proyecto político en que se compra la voluntad popular de los países escogidos, para hacerse del poder total a punta de petrodólares venezolanos repartidos generosamente entre la población que da sus votos, haciéndose del poder total y anulando la institucionalidad para controlar el país sin oposición de ninguna instancia, e integrarse a la gran alianza bolivariana ideada por Chávez. No hay donde perderse.

El uso de sofismas repetidamente sigue los principios de Joseph Goebbels, genial ministro de propaganda de Hitler, para convencer a las masas. Algunos principios de Goebbels seguidos en este caso son: 1) La propaganda debe afectar a la política y la acción del enemigo. 2) Diseminar abiertamente propaganda que obligue al enemigo a moverse constantemente. 3) Para ser efectivamente percibida, la propaganda debe evocar temas que gusten al público (atacar a los ricos, por ejemplo) y a través de medios de difusión reconocidos. 4) La falsedad o verdad de la propaganda debe basarse únicamente en la credibilidad del vocero (un acto de fe sin probar nada). 5) Debe usarse propaganda negra en lugar de blanca cuando esta sea mas fácil de creer (se oponen los ricos malos). 7) La propaganda debe ser difundida por líderes con prestigio (quizá por eso el cambio de plumíferos al alcalde joven popular y el exguerillero académico). 8) La propaganda debe programarse cuidadosamente en el “timing” (lanzamiento de los programas varios de ALBA).

Esta semana la consigna fue declarar que la oligarquía, la derecha, ANEP, FUSADES, ARENA y quienes con algún peso intelectual puedan oponerse o cuestionar al ALBA y sus peligros, son la misma cosa para desprestigiarla. Descalificar a FUSADES es importante, pues es uno de los tanques de pensamiento más respetados de Latinoamérica por la calidad de sus trabajos y la objetividad académica de sus estudios. La descalifican para minar su credibilidad en todas sus opiniones que contrarien al bloque en el poder.

Usan como ejemplo Nicaragua, en que el dinero de ALBA llega allí aunque no hay democracia ni institucionalidad, las inversiones llegan, incluyendo las de esos “malos salvadoreños” que no invierten aquí en su país, sino allá. Nicaragua es mal ejemplo, empresarios cambian poder hacer negocios a cambio de las libertades, democracia e institucionalidad. Funciona mientras quien manda quiere, el día que cambie de opinión, que cambie las reglas o decida quedarse con empresas o el sector, como en los otros países del ALBA, no hay instituciones ni leyes que los protejan. Bailan con el diablo.

El ALBA son claramente venedólares para comprar el país, y pueden triunfar.