Silvia Dinora Osegueda ha desarrollado con sus manos la habilidad de realizar cortes de cabello vanguardistas y también ha aprendido a poner uñas acrílicas. Ella es una de las 18 mujeres inscritas en el curso de estilismo y uñas acrílicas impartido por INSAFORP en la comunidad Quiñónez, al oriente de la capital.
Silvia es madre soltera y perdió su empleo a principios de este año. “No conseguí nada, y al ver la oportunidad de aprender algo que me permita valerme por mí misma, no dudé en venir”, afirma.
Tiene la esperanza de que al culminar sus 200 horas de clases teóricas y prácticas podrá trabajar en su casa, poniendo bellas a sus amigas, vecinas y a todas las mujeres que lo soliciten.
“A mí siempre me gustó la cosmetología y trato de poner todo mi empeño para hacer bien las cosas”, dijo.
Silvia es madre de tres niños y asegura que ellos son el motor que la impulsa para aprender.
Dieciocho historias
El caso de Silvia no es aislado. Otras 17 mujeres de la comunidad Quiñónez y sus alrededores acuden diariamente a las clases, en una jornada de cuatro horas.
Se prevé que el curso culmine el próximo 3 de junio. De acuerdo con fuentes de INSAFORP, las estudiantes recibirán como regalo a su empeño y tesón un kit de herramientas con el cual podrán trabajar inmediatamente.
El curso es parte de los proyectos que el INSAFORP implementa en zonas de alto riesgo. La especialidad de cada taller fue determinada acorde a las necesidades de la población.