Un jurado militar declaró hoy culpable al comandante Nidal Malik Hasan de los 45 cargos que pesaban sobre él por el tiroteo que acabó con la vida de 13 personas en la base militar de Fort Hood (Texas) en 2009.

Hasan, de 42 años, se enfrenta a la pena de muerte tras el veredicto del jurado, que le condenó por 13 cargos de asesinato premeditado y 32 cargos de intento de asesinato premeditado.

El comandante, que ejercía como psiquiatra en la base, fue juzgado por la muerte de doce militares y un civil y las heridas causadas a una docena de personas el 5 de noviembre de 2009.
Se defendió a sí mismo y se declaró culpable nada más comenzar el proceso, el pasado 6 de agosto.

"Las pruebas demostrarán claramente que fui yo quien disparó", señaló Hasan entonces.
El jurado, formado por 13 militares de alto rango, deliberó durante casi siete horas hasta alcanzar un veredicto unánime.

Desde el principio del caso, el Gobierno federal ha pedido la pena de muerte para Hasan, que no ha negado en ningún momento haber sido el que perpetró la matanza indiscriminada en la base.
Durante una audiencia previa al juicio en junio, Hasan aseguró que lo hizo para proteger al liderazgo talibán en Afganistán, en especial a su líder, el mulá Mohamed Omar.

El jurado debe decidir ahora si impone la pena de muerte a Hasan, para lo que se necesita un voto unánime. Si no se ponen de acuerdo, podrían someterle a cadena perpetua.

En los últimos años, muchas sentencias de pena de muerte a militares se han conmutado posteriormente por cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

Hasan asistió a varias audiencias del proceso en silla de ruedas, debido a que fue herido en el tiroteo y está paralizado de la cintura para abajo.