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Guillermo Alejandro nuevo rey de los Países Bajos

Guillermo Alejandro nuevo rey de los Países Bajos

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  • El rey Guillermo-Alejandro y su esposa, la reina consorte Máxima abandonan la Nieuwe Kerk o Iglesia nueva, tras la ceremonia de investidura del rey como monarca de los Países Bajos. FOTO LPG/ EFE

  • Vista general de la Iglesia Nueva donde Guillermo-Alejandro fue investido rey de los Países Bajos por los Estados Generales, 150 diputados y 75 senadores. Guillermo-Alejandro y Máxima se convirtieron en los nuevos reyes de los Países Bajos, tras la abdicación de la ya princesa Beatriz. FOTO LPG/ EFE

  • La princesa Beatriz de Holanda sale de la Nieuwe Kerk (o Iglesia Nueva) en Ámsterdam tras la ceremonia en la que su hijo Guillermo-Alejandro fue investido rey de los Países Bajos por los Estados Generales, 150 diputados y 75 senadores. FOTO LPG/ EFE

  • La princesa Beatriz de Holanda asiste junto a su nieta, la princesa Catalina-Amalia a la ceremonia de investidura del rey Guillermo-Alejandro . FOTO LPG/ EFE

  • La princesa Beatriz de Holanda, asiste junto a sus nietas, las princesas Catalina-Amalia y Alexia a la ceremonia de investidura del rey Guillermo-Alejandro como monarca de los Países Bajos y de su mujer, Máxima de Zorreguieta, como reina consorte, en la catedral de Nieuwe Kerk o Iglesia nueva. FOTO LPG/ EFE

  • Vista aérea de una multitud de personas vestidas de naranja, congregadas en la céntrica plaza Dam de Ámsterdam, Holanda, para celebrar la investidura del rey Guillermo-Alejandro y su esposa, la reina consorte Máxima. FOTO LPG/ EFE

  • Decenas de ciudadanos se reúnen para ver el paseo en barco del rey Guillermo-Alejandro de Holanda y la reina Máxima por el río Ij, organizado por el Ayuntamiento de Ámsterdam, tras la ceremonia. FOTO LPG/ EFE

  • El rey Guillermo-Alejandro de Holanda , la reina Máxima y la princesa Amalia saludan durante su paseo en barco por el río Ij, organizado por el Ayuntamiento de Ámsterdam, tras la ceremonia. FOTO LPG/ EFE

  • El rey Guillermo-Alejandro de Holanda saluda a sus seguidores durante su paseo en barco por el río Ij, organizado por el Ayuntamiento de Ámsterdam. FOTO LPG/ EFE

El rey Guillermo-Alejandro y su esposa, la reina consorte Máxima abandonan la Nieuwe Kerk o Iglesia nueva, tras la ceremonia de investidura del rey como monarca de los Países Bajos. FOTO LPG/ EFE
La última etapa del camino de Guillermo Alejandro, de 46 años, hacia el trono comenzó el 28 de enero cuando la entonces reina Beatriz, a punto de cumplir 75 años y con 33 de reinado, anunció su abdicación.

Tras la firma del acta de abdicación por la ya princesa Beatriz, la comitiva real y sus 2,400 invitados se trasladaron a la Nieuwe Kerk, o Iglesia Nueva, donde Guillermo Alejandro, que portó sobre el frac el manto de investidura, una prenda que todos los monarcas holandeses han vestido desde 1815, y sin ceñirse la corona, fue investido rey de los Países Bajos.

Frente a los tronos se situaron las insignias reales (el cetro, el globo imperial, la espada real y el estandarte), confeccionadas por orfebres holandeses en 1840 y símbolos del poder y la dignidad del rey.

Durante la solemne ceremonia, que duró algo más de una hora, en un lugar preferente y frente a Guillermo Alejandro y Máxima, se situó a la princesa heredera, Catalina Amalia, de nueve años, sentada junto a su abuela la princesa Beatriz, y sus hermanas pequeñas.

Durante su discurso, el monarca aseguró que protegerá “la libertad y los derechos de todos los holandeses y todos los residentes en los Países Bajos”, y que dedicará “todos los medios que las leyes pongan a mi alcance para el mantenimiento y el fomento de la prosperidad, tal y como debe hacer un buen rey”.

En el exterior de la Nieuwe Kerk, los miles de holandeses congregados guardaron silencio mientras su nuevo jefe de Estado aseguraba: “El hecho de que el rey no tenga responsabilidades políticas, no significa que no tenga responsabilidades”.

“Mi madre ha sido monarca, esposa, madre e hija, y no ha fallado en ninguna de sus responsabilidades”, afirmó el rey holandés, que buscó la mirada cómplice de la ya princesa Beatriz al señalar: “Ella no ha buscado la popularidad fugaz, sino los valores permanentes”.

De la ya princesa de los Países Bajos, su rey dijo: “Su sabiduría y calidez me acompañarán siempre”.

La atenta mirada de la reina Máxima, en ocasiones visiblemente emocionada, siguió en todo momento las palabras de su esposo. Máxima Zorreguieta, nacida en Buenos Aires y primera argentina en ser reina consorte en un país europeo, llevó un vestido largo azul y una capa de hombros cuadrados azul añil, y entró en la Nieuwe Kerk al mismo paso que su esposo, con lo que despejó la duda suscitada entre algunos medios de comunicación del país sobre si se quedaría unos pasos atrás.