Detectan reunión entre cartel del Golfo y pandilla en El Salvador
Escrito por Equipo de NaciónDomingo, 07 diciembre 2008 00:00
Expansión de vínculos
Una excepción
Ocurrió el viernes 7 de noviembre, en un bar ubicado en la carretera de Oro, el Willy's. Había seis extranjeros, mexicanos de Morelos y miembros del cartel del Golfo, una de las principales estructuras criminales relacionadas con el narcotráfico continental, según un informe de inteligencia en poder de LA PRENSA GRÁFICA, el cual avalan oficiales de la Policía y de la Fiscalía. Los interlocutores salvadoreños presentes eran miembros de la mara Salvatrucha, de las “clicas” HRLS, Paper, Norsai y Liguars. El asunto a tratar: encargar a los pandilleros asesinar a traficantes del oriente salvadoreño que deben dinero al cartel.
“Está claro que los asuntos a tratar fueron el homicidio de tres personas del oriente del país y todo apunta a que las futuras víctimas tienen un problema de liquidez con los del Golfo, y que son competencia de otros que operan en la parte de Jiquilisco”, dice un extracto del informe.
Aquella noche, los seis mexicanos durmieron en un hospedaje del parque Centenario, el Casa Blanca. Tres clicas, los centenarios, los centrales y los crazy les dieron protección. Dos de los extranjeros fueron a un restaurante de la colonia Miralvalle con escoltas locales. “Uno chele, tipo 1.83 metros de altura, con tatuajes a la altura del codo, gordo y de hablado torpe”, aseguran fuentes de inteligencia. Todos, miembros del cartel de Golfo y pandilleros, se movieron en dos camionetas grises de vidrios polarizados.
La presencia de carteles mexicanos en El Salvador se remonta a los años noventa, cuando, después del conflicto armado interno, operarios locales ofrecieron su servicio a los narcotraficantes para movilizar droga y dinero por el territorio salvadoreño. Hoy, debido a la presencia permanente en Centroamérica de grupos de narcosicarios, como la banda Los Zetas de México —escindida del cartel del Golfo—, las relaciones son más directas y están vinculadas a ajustes específicos de cuentas.
El cartel del Golfo, indica información de inteligencia gestionada con fuentes mexicanas, fue creado en los años ochenta por Juan Guerra y Juan García Ábrego. De esa organización se escindió, en febrero del año pasado, el grupo Los Zetas, cuya presencia también ha sido detectada en Guatemala y El Salvador por las policías de esos países.
La Fiscalía salvadoreña, a través de uno de sus jefes de unidad –quien habla del tema fuera de grabación–, da credibilidad a la información que consigna la presencia de emisarios del cartel del Golfo en el país. “Claro que es posible esa reunión. Si están (los narcos mexicanos) a solo 300 kilómetros. Es iluso pensar que no pueden entrar a El Salvador”, dice el investigador, quien, además, reitera que el ministerio público investiga desde hace más de 15 años los movimientos de narcos en la bahía de Jiquilisco.
La Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, en inglés) también ha reiterado que sobre la bahía usuluteca, la vecina península de San Juan del Gozo y los canales salados aledaños, pesa la sospecha de que son rutas frecuentes del narcotráfico.
Fue la estación salvadoreña de la DEA, de hecho, la que remitió un informe a la dirección de asuntos internacionales del Departamento de Justicia de Estados Unidos en 2004, a propósito del proceso penal que terminó en la condena del diputado William Eliú Martínez, en el que certificaba desembarcos de droga en Jiquilisco y navegación de narcolanchas por el paso El Cordoncillo, en la Costa del Sol.
“Desde inicio de los noventa la Unidad Ejecutiva Antinarcotráfico de la Policía Nacional (extinta) investigaba la actividad en Jiquilisco”, rememora la fuente fiscal, que además se queja de que, en los últimos años, la División Antinarcotráfico de la PNC ha compartimentado la información sobre la actividad en aquella parte del litoral salvadoreño.
La información que la DEA manejó sobre aquel caso refería que Eliú Martínez y su jefe, el guatemalteco Otto Herrera, movieron por Jiquilisco droga del cartel del Golfo, cuyos emisarios ahora están aquí para ajustar cuentas con sus actuales socios salvadoreños. Han sido las deudas adquiridas por los transportistas locales de la droga en la bahía, según el informe de inteligencia fechado en noviembre pasado, las que motivaron los arreglos entre narcos y sicarios pandilleros.
Nuevo enfoque
El 6 de noviembre, los mexicanos habían tenido otra reunión, en un bar de la Juan Pablo II, para discutir sobre la escasez de droga en Centroamérica con dos pandilleros, de alias “Horse” y “Mincho” o “Árabe”. “También se abordaron las diferencias entre las ‘clicas’ de la MS”, consigna el informe de inteligencia.
Un alto oficial de la Policía, quien también accede a hablar bajo anonimato, confirma que la presencia de sicarios y de operarios de carteles mexicanos y colombianos es ya un tema prioritario en los despachos policiales. La fuente asegura que hace dos semanas la dirección de la PNC presentó un plan general de acción que, en el apartado sobre narcotráfico, plantea como política “investigar la presencia de los carteles mexicanos y colombianos en El Salvador”.
La preocupación no es exclusiva de El Salvador. A principios de este año, según una publicación de El Tiempo de Colombia, un emisario del “Chapo” Guzmán, líder de otro cartel mexicano, el de Sinaloa, se había reunido con enviados de “Combatiente”, uno de los narcos colombianos con más poder en la actualidad, para pactar el paso de cocaína a México por vía centroamericana.
Fuentes periodísticas colombianas aseguran que “Combatiente”, cuyo nombre es Luis Enrique Calles Serna, es uno de los narcos que más está moviendo cocaína por el corredor centroamericano. Información de inteligencia de aquel país indica que Calles retomó las rutas y la producción del antiguo cartel del Norte del Valle colombiano, que la década pasada ya había establecido alianzas con los carteles mexicanos.
En Panamá, la procuraduría antidrogas reconoció públicamente que investiga la relación entre algunas pandillas de aquel país y las organizaciones colombianas.
Unión en San Miguel
En la capitalina alameda Juan Pablo II, según los informes de la inteligencia del Estado, los emisarios del cartel del Golfo discutieron con pandilleros salvadoreños “la división entre ‘clicas’”. En San Miguel, sin embargo, fuentes policiales y judiciales dan cuenta de un escenario diferente: dos de las estructuras más fuertes de la pandilla en aquella ciudad, otrora rivales, se unieron para llevar adelante un negocio de sicariato al servicio, entre otros, del narcotráfico.
La mayoría de homicidios cometidos en San Miguel, de hecho, aparece en las investigaciones relacionada con el menudeo de droga en la ciudad oriental. El director de la Policía, José Luis Tobar Prieto, reconoce la existencia de estas estructuras en San Miguel y Sonsonate, aunque les resta importancia e indica que sus operaciones son estrictamente locales.
Un investigador de la División Antinarcotráfico destacado en el oriente coincide en que las redes son pequeñas, pero, en el caso de San Miguel, confirma que son abastecidas de droga por organizaciones más grandes, como la de Los Perrones.
Las fuentes antinarcóticos aseguran que algunos de los líderes pandilleros recluidos en el penal de Ciudad Barrios tienen contacto directo con los carteles del Pacífico y del Golfo.
La relación, dice un agente antinarcóticos salvadoreño, derivó en la subcontratación de mareros de la Salvatrucha para asesinar a 21 miembros de la banda Los Zetas en México, ocho días antes de que ese grupo se adjudicó la detonación de varias granadas el pasado 16 de septiembre, en un acto de celebración del Día de la Independencia mexicana en Michoacán.
Ya en 2006, la Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI, en inglés) había advertido sobre la relación entre las pandillas juveniles centroamericanas y el trasiego de drogas desde el istmo hasta México. Una investigación de LA PRENSA GRÁFICA aquel año reveló que las “clicas” estadounidenses de la MS tienen conexiones con las organizaciones criminales que controlan la distribución de cocaína en la Costa Este de EUA.
En El Salvador, el último episodio público de la presencia de los carteles mexicanos en el país ocurrió hace dos semanas, cuando un socio guatemalteco de Los Zetas se fugó de un hospital chalchuapaneco. A raíz de ese hecho, el fiscal Félix Safie reconoció la posibilidad de que los grupos mexicanos operen en el país.
La información que ahora posee la inteligencia estatal sobre la reunión entre los seis mexicanos del cartel del Golfo y varias “clicas” de la MS en San Salvador confirman, además, una tendencia que ya señala el Concilio de Asuntos Hemisféricos (COHA), un tanque de pensamiento de Estados Unidos: “Los pandilleros usualmente son contratados como asesinos, extorsionistas y traficantes de menudeo”.
En un estudio fechado en octubre pasado, el COHA advierte: “Varios países de Latinoamérica han empezado a sentir una gran presión de los carteles de la droga, que se mueven con fluidez a través de las fronteras y soberanías del continente”.
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ILUSTRACIÓN DE LA PRENSA
ILUSTRACIÓN DE LA PRENSA
Los carteles mexicanos
Las primeras organizaciones criminales relacionadas con narcotráfico nacieron en Tijuana, asociadas con los grandes carteles colombianos de los ochenta, sobre todo el de Medellín.
SINALOA/PACÍFICO
Una de las formaciones criminales más importantes de México. Establecido en los noventa por Joaquín “Chapo” Guzmán Loera, quien se fugó de un penal de máxima seguridad en 2001. La inteligencia antidroga de EUA lo ubica ahora en Honduras. El “Chapo” ha extendido su red a Centroamérica, donde según policías de la región mantiene vínculos con operadores locales para el tráfico de cocaína desde Colombia. Fuentes colombianas estiman que Guzmán acaba de afianzar una alianza con “Combatiente”, uno de los principales abastecedores colombianos.
GOLFO/ZETAS
Uno de los carteles más importantes en los primeros años de la década de 2000. Entre sus fundadores están los hermanos Beltrán Leyva y José Eduardo Costilla. El guatemalteco Otto Herrera movía droga para este grupo. Los Zetas era el brazo armado de este cartel, pero se separaron por pleitos internos y control de territorio. También del cartel del Golfo se escindió el grupo La Familia de Michoacán, uno de los más sangrientos este año. La información de inteligencia más reciente indica que Los Zetas han logrado aliarse recientemente con el “Chapo” Guzmán.
JUÁREZ
Uno de los más añejos. Su fundador, Amado Carrillo, estableció las primeras rutas aéreas de tráfico desde Colombia, a través de un pacto con Pablo Escobar Gaviria, jefe del cartel de Medellín. Los herederos de Carrillo han hecho pactos con Beltrán Leyva y el cartel de Tijuana para quitar territorio al cartel Sinaloa/Pacífico. A finales de los noventa, tras el desabastecimiento de coca provocado por el desmantelamiento de los grandes carteles colombianos, la organización de Juárez perdió fuerza, ahora retomada gracias a las alianzas con otros grupos y autoridades.














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