Un tal Nicolás García de Tecoluca
Escrito por Geovani GaleasMartes, 30 diciembre 2008 00:00
Columnista de LA PRENSA GRÁFICA
Todo parece indicar que un tal Nicolás García ganará la Alcaldía de Tecoluca, que ha sido un bastión tradicional de la izquierda. ¿Pero quién es este hombre y por qué se ha agenciado las preferencias en ese municipio? Estoy seguro de que fuera de la zona en cuestión muy pocos lo saben. Y también estoy seguro de que igual lo ignoran los más jóvenes y nuevos o repentinos militantes del FMLN. Voy a contar a grandes rasgos quién es Nicolás García.
Allá por 1977, un serio y callado muchacho campesino comenzó a ausentarse frecuentemente de su cantón de origen, y nadie sabía a ciencia cierta dónde iba y lo que hacía, aunque más de alguno lo sospechara por el hecho de que la Guardia Nacional le siguiera los pasos. Un día, pocos años después, desapareció del todo y voluntariamente enterró en el olvido su propio nombre. Por ese mismo tiempo apareció en las montañas el comandante Miguel Uvé, en cuyo seudónimo se cifraba su condición de fundador de las legendarias Unidades de Vanguardia de la guerrilla.
Miguel Uvé fue jefe de escuadra, de pelotón, destacamento, batallón y frente. Su nombre está asociado para siempre a la integridad requerida en el terreno y en el mando operativo de las grandes batallas libradas por el FMLN especialmente en San Vicente y Chalatenango. ¿Quién que estuvo ahí no conoce el temple de Miguel Uvé en medio de la balacera, el mortereo, el bombardeo y el tope? No hay ex combatiente revolucionario salvadoreño, si lo fue de verdad, que mencione su nombre sin admiración y respeto. Ese nombre pesa en la historia y no hay manera de ocultarlo.
En 1992, terminada la guerra y entregado su fusil de jefe guerrillero de campo, Miguel Uvé se sumó a las voces que en la asamblea de las FPL celebrada en la iglesia de Las Vueltas, Chalatenango, exigieron que Salvador Sánchez Cerén renunciara por ética a aspirar a cualquier cargo de elección popular. Esa exigencia tenía por base la responsabilidad de ese señor en la matanza de combatientes y colaboradores civiles de las FPL en el frente paracentral.
Miguel Uvé regresó a su terruño de origen y se convirtió de nuevo en el campesino Nicolás García. Se integró al sector modernizador del FMLN, que exigía apertura, pluralismo y democracia interna. Recibió la misma respuesta que todos sus compañeros renovadores: la expulsión. El problema es que ningún veterano del FMLN puede aceptar que Nicolás García sea tildado de vendido y traidor. La historia no lo permite por más que Salvador Sánchez Cerén y sus amigos lo intenten. La verdad histórica es grande como una casa y la gritan las montañas donde el comandante Miguel Uvé se convirtió en leyenda en calidad de hijo y padre de sus propias proezas de combate.
Precisamente impulsado por los veteranos de lo que fue el frente paracentral (como los comandantes Goyo y Giovani, los capitanes guerrilleros Juan Patojo, Trine, Guayón artillero, Edwin Misilero y el teniente Pedro Café), Nicolás García decidió correr con el FDR por la Alcaldía de Tecoluca.
Él no cuenta con los petrodólares de Hugo Chávez para su campaña, y tiene en contra las amenazas del fanatismo ortodoxo, pero cuenta con el respeto de los suyos, quienes lo vieron allá donde en verdad asustan, esos que conocen la indigencia moral de quienes en vano intentan intimidarlo. Ahí en su tierra también hay más de mil asesinados y sus familiares exigiendo una respuesta a Salvador Sánchez Cerén. Ahí están, torturados y ejecutados por sus mismos jefes, los mejores guerrilleros del paracentral: Crucita, Chamba, Rogelio, Anacleto, Ramón, Lucas y Agustín la Liebre, entre otros tantos. (Más sobre este tema en www.centroamerica21.com).
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