Ana María Alfaro de 35 años, es una de 25 pacientes menores de 40 años que son atendidos mensualmente en el Hospital San Juan de Dios de San Miguel por enfermedades cardiovasculares.

En 2006 cuando Ana María tenía 28 años sufrió una depresión que no fue tratada y que la llevó a aumentar más de 100 libras en menos de seis meses, situación que en los siguientes tres años se convirtió en obesidad mórbida. Después se le diagnóstico diabetes, hipertensión y colesterol alto, enfermedades que son el principal factor de riesgo para sufrir un infarto.

A principios de 2012, Alfaro se sumó a las estadísticas de personas menores de 40 años que sufrieron infarto al miocardio. El jefe de la unidad de cardio-tórax del Hospital San Juan de Dios, José Manuel Rovira, indicó que las enfermedades obstructivas del corazón en personas menores de 40 años ha registrado un aumento importante en los últimos cinco años.

Según los reportes clínicos, en la consulta especializada de cardiología son atendidos al mes entre 20 y 25 pacientes que aún no llegan a la cuarta década de vida y ya presentan patología cardiaca grave. Diariamente se atiende entre 25 a 30 pacientes con algún tipo de enfermedad cardiovascular.

Solo en los últimos 10 años se ha incrementado hasta un 40% las atenciones en pacientes nuevos con enfermedades cardiovasculares y un 10% en pacientes con enfermedades degenerativas que finalmente afectan al corazón (enfermedad renal). En el centro asistencial mensualmente se diagnostica un aproximado de 60 pacientes nuevos con enfermedades cardiacas.

“Estamos ante una epidemia de enfermedad cardiaca en jóvenes, cada vez son más los adultos jóvenes de 25 o 30 años con diabetes, hipertensión, obesidad y tabaquismo, mujeres con grados importantes de alcoholismo en etapas tempranas, uso de anticonceptivos sin prescripción, el estrés, factores que han generado el padecimiento cardiovascular en personas menores de 40 años”, indicó el médico.

La unidad reporta más de mil consultas atendidas en lo que va del año por el servicio de Cardiología, lo que ubica a esta especialidad en el lugar número 4 de entre todas las que atiende el centro asistencial.

De acuerdo con indicadores del hospital, la demanda para atenderse en esta área solo es menor a las de Ginecología, Ortopedia o Alergología.

A pesar de la incidencia de las consultas que se atiende, la unidad cardio-torácica solo cuenta con el equipo básico para hacerle frente a las primeras etapas de atenciones cardiópatas, como exámenes de electrocardiograma, ecocardiograma, pruebas de refuerzo y estudios Holter.

El director del nosocomio migueleño, Manuel Pacheco, es consciente de que a pesar de ser el hospital de referencia en la región oriental, no cuentan con todo el equipo necesario para atender al 100% las emergencias.

Entre las principales necesidades del hospital está la creación de una Unidad de Cuidados Coronarios, donde se pueda realizar cateterismos cardiacos y cardiointensivismo.

El médico segura que del total de pacientes atendidos y diagnosticados con enfermedades cardiópatas, más del 60% sufre infartos y de estos el 35% son agudos y menos del 4% son invasivos (necesitan un cateterismo o un cardiointensivismo), a pesar de que las estadísticas son bajas. El jefe de la unidad cardio-torácica y del centro asistencial afirma que es urgente contar con el equipo para tratar a paciente que no respondan a la medicación básica.

“Con los equipos necesarios para realizar dichos exámenes, se estaría salvando la vida del 4% de los pacientes con infartos agudos, y dándole una atención de calidad, pues no sería necesario que se trasladaran al (Hospital) Rosales”, manifestó Pacheco.

Según los médicos, del 4% de pacientes que son referidos al Hospital Rosales –necesitan un cateterismo cardiaco– el 2% no logra obtener cupo en el centro asistencial y tiene que realizarse dicho procedimiento en hospitales privados.

Pacheco aseguró que el cateterismo cardiaco o cardiointensivismo puede costar entre $2,000 a $5,000 en hospitales privados.

“A los que no se logra ingresar en el cupo del Hospital Rosales se le explica al paciente y se le remite a un hospital privado y de los costos de estos. El precio varía dependiendo de los insumos que se consuman, pero nosotros también los referimos a los hospitales privados para que les den un precio más cómodo”, expresó.

Pacheco estima que el Ministerio de Salud (MINSAL) invertiría aproximadamente $1 millón en la creación de la unidad de cuidados coronarios.

El galeno indicó que de no crearse dicha unidad esto generará a largo plazo un problema muy grave, sobre todo si se toma en cuenta que en los últimos cinco años cuatro de cada 10 cardiópatas aún no cumplen los 40 años.

El infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular son la primera causa de muerte en el hospital, por lo que su prevención y diagnóstico oportuno son fundamentales para hacer la diferencia entre conservar la salud o hacer progresiva la enfermedad.

“Las estadísticas señalan que la primera causa de muerte en este hospital es por enfermedades cardiovasculares, principalmente por la hipertensión y enfermedades renales que han provocado un daño al corazón”, indicó Pacheco.