El fútbol necesita aumentar los controles de EPO e introducir el pasaporte biológico para mejorar en la lucha contra el dopaje, aseguró ayer en Londres la Agencia Mundial Antidopaje (AMA).

“Ellos (los dirigentes del fútbol) no están haciendo suficientes controles de EPO”, dijo John Fahey, presidente de la AMA, durante un simposio en Londres.

“Podrían hacer más y los animamos a ello”, agregó.

El nuevo pasaporte biológico, que tomando en cuenta diversos parámetros sirve para establecer la posibilidad de un dopaje incluso sin que en los controles el deportista dé positivo, fue adoptado por 25 deportes, incluido el ciclismo.

El excorredor estadounidense Lance Armstrong, al que le fueron retirados sus siete Tour de Francia antes de que admitir que se dopó para ganarlos todos, aseguró que la introducción del pasaporte biológico fue una herramienta importante para reducir el dopaje en el deporte de las dos ruedas. Fahey está de acuerdo con él: “Yo diría que ahora sabemos que el pasaporte biológico es una herramienta efectiva”. “¿Por qué no se está usando en el fútbol? Pueden hacerlo. Creo que lo haría aún más efectivo”.

El director general de la AMA, David Howman, dijo que no había ninguna razón para el que el fútbol no use unas herramientas que están a disposición de todos los deportes.