Separan de presidencia a Zelaya
Horas después de que el Ejército hondureño sacó a Manuel Zelaya del país, el Congreso designó al líder parlamentario, Roberto Micheletti, como el presidente de la República.
Escrito por AgenciasLunes, 29 junio 2009 00:00
Un gobierno usurpador no puede ser reconocido por absolutamente nadie. Si se queda allí va a estar solo.”
Manuel Zelaya, presidente derrocado de Honduras
Mi consigna será la reconciliación de la familia hondureña y el gran diálogo nacional.”
Roberto Micheletti, presidente nombrado por el Congreso
El Ejército hondureño derrocó el domingo al presidente Manuel Zelaya con el apoyo de sectores de la oposición que rechazan los planes del mandatario de buscar su reelección y lo expulsó a Costa Rica, en un golpe de Estado que desató una fuerte condena mundial.
Soldados sacaron a Zelaya a primera hora de la mañana de la residencia presidencial para llevarlo a la fuerza a un avión que lo dejó en Costa Rica.
“A mí me despertaron los balazos, yo salí prácticamente en ropa de dormir”, dijo Zelaya por la cadena Telesur, asegurando que los militares lo llevaron amenazado de muerte.
Casi siete horas después, el Congreso Nacional designó a Roberto Micheletti como nuevo presidente de Honduras, tras “separar” del cargo a Zelaya argumentando que cometió violaciones constitucionales.
“Si juramentan a Micheletti o a Peleletti o Gafetti o a Goriletti, lo derrocaremos. Lo derrocaremos, así lo digo”, había dicho horas antes el presidente venezolano Hugo Chávez.
El decreto legislativo establece que Micheletti, que era el primero en la línea de sucesión presidencial, ya que el gobierno carecía de vicepresidente — ya que Elvin Santos había renunciado para buscar la presidencia— cumplirá el mandato constitucional de Zelaya, que vence el 27 de enero de 2010.
“Prometo ser fiel a la República. El 29 de noviembre habrá elecciones”, dijo Micheletti al tomar juramento, en referencia a los comicios generales para elegir un presidente, tres vicepresidentes (designados), 128 diputados y 298 alcaldes municipales.
Además, el secretario del Congreso, José Saavedra, leyó una “renuncia” del defenestrado mandatario hondureño a su cargo, junto al resto de su gabinete. Sin embargo, desde Costa Rica, Zelaya negó la existencia de esta misiva.
El vicepresidente del Congreso Nacional, el diputado democristiano Ramón Velásquez Nazar, alegó que se “habían agotado previamente todas las instancias” para que Zelaya respetara el sistema institucional.
Antesala tensa
Los militares derrocaron a Zelaya luego de que este despidiera la semana pasada al jefe del Estado Mayor porque no quiso ayudarle a organizar una consulta popular —declarada ilegal por la Justicia— sobre la posibilidad de reformar la Constitución para alargar el período presidencial.
Los intentos de hacer la consulta, que según la oposición y sectores oficialistas buscaba realmente permitir la reelección presidencial, hicieron pedazos la estabilidad política que Honduras mantenía desde que terminó la dictadura militar a inicio de 1980.
La Corte Suprema ordenó la semana pasada a Zelaya restituir al jefe del Estado Mayor, general Romeo Vásquez, algo que el presidente consideró un intento de “golpe”. Y el domingo el tribunal ordenó a las Fuerzas Armadas expulsar a Zelaya por su insistencia con el referendo.
“Si el hacer una encuesta provoca un golpe de Estado y provoca agarrar al presidente a la fuerza y sacarlo a empellones de su país, entonces en qué democracia estamos viviendo”, dijo Zelaya en rueda de prensa desde Costa Rica.
“Este no es un golpe de Estado por cuestiones personales, sino que es para corrección”, aseguró el opositor Toribio Aguilera.
Aguilera pidió al embajador de EUA en Honduras, Hugo Llorens, que no se inmiscuya en asuntos internos, luego que este pidiera que dejaran a Zelaya llegar a la Constituyente.
De acuerdo con medios locales, la autoridad electoral anunció que seguía en pie la realización de las elecciones del 29 de noviembre.
Zelaya, que según las encuestas vio una caída en su apoyo hasta un nivel del 30%, dijo que detrás del golpe estaba parte de la élite económica y convocó a sus partidarios a realizar resistencia pacífica.
“Le pido calma al pueblo de Honduras, pero que defiendan también su democracia y defiendan sus derechos. El pueblo de Honduras tiene que hacerlo con calma, para eso hablamos de la no violencia, hay formas de protestar sin usar armas”, dijo.
Zelaya ofreció una conferencia de prensa desde Costa Rica y en horas de la tarde se trasladó en un avión privado de Chávez hasta Venezuela, posteriormente viajó a Nicaragua para participar en la reunión del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) que también iba a discutir los acontecimientos en el país centroamericano.
El golpe encendió preocupaciones en el mundo.
En Estados Unidos, el gobierno de Barack Obama llamó a respetar la democracia en Honduras y dijo que consideraba como único presidente constitucional a Zelaya.
En tanto, la Unión Europea exhortó a que se restituya al mandatario y un coro de presidentes latinoamericanos criticó el derrocamiento. Incluso el presidente Chávez dijo que con sus aliados el golpe sería abortado y amenazó con intervenir militarmente si era nombrado otro presidente.
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