Los cambios a los estatutos permiten al juez militar aceptar declaraciones de culpabilidad en un caso capital.
Todd Breasseale
portavoz Pentágono
La última vez que Khalid Sheikh Mohammed estuvo en la corte de alta seguridad en la base naval de la bahía de Guantánamo hace más de tres años, el arquitecto confeso de los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos estaba tratando de confesar, declararse culpable y convertirse en mártir.
Antes de que el juez pudiera determinar si las reglas permitían a los acusados declararse culpables y ser ejecutados, algo que no está permitido en las cortes marciales regulares de Estados Unidos, el presidente Barack Obama cerró los tribunales de Guantánamo.
Si Mohammed aún está interesado en declararse culpable, él y los otros cuatro acusados tendrán la oportunidad de hacerlo hoy cuando vuelvan a enfrentar cargos que podrían acarrear la pena de muerte.
Ellos enfrentan siete cargos por los ataques con aviones secuestrados que acabaron con la vida de 2,976 personas en Nueva York, Washington y Pensilvania en 2001 y que llevaron a Estados Unidos a librar una guerra mortal y costosa contra Al Qaeda y sus simpatizantes.
Lo que está en juego es tan alto como puede llegar en cualquier juicio. Estos son los juicios del siglo, dijo Anthony Romero, director ejecutivo de la Unión Americana de Libertades Civiles y un observador y crítico de los tribunales desde hace mucho tiempo.
Desde que los cinco acusados aparecieron por primera vez en la corte en diciembre de 2008, la ley que autoriza los tribunales de crímenes de guerra de Guantánamo fue reformada y la ambigüedad sobre las declaraciones de culpabilidad fue resuelta.
Los cambios a los estatutos permiten al juez militar aceptar declaraciones de culpabilidad en un caso capital y a realizar hallazgos de acuerdo a eso, expresó un portavoz del Pentágono, el teniente coronel del Ejército Todd Breasseale.
Mohammed fue detenido en 2003 en Pakistán.