La popularidad de Lugo comenzó a caer en su segundo año de gestión debido a la polémica por las demandas de paternidad, y por la falta de avances en las reformas prometidas como la agraria y judicial y el combate a la pobreza y la corrupción.
El mandatario enfrentó dificultades para llevar adelante sus programas por los constantes roces con el Congreso, de mayoría opositora, y las divergencias internas en la coalición oficial.
Además fue acusado por la oposición de tener vínculos con los líderes del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Lugo siempre lo rechazó.
Como él, dijo el miércoles, la lucha por la tierra en Paraguay fue históricamente no violenta; pero se tiñó de sangre el pasado 15 de junio. Los cambios al frente de la cúpula policial y su promesa de encomendar la investigación a una comisión especial no calmaron los ánimos en el país. El jueves perdió el apoyo de su principal aliado en la coalición de Gobierno.