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El diplomático sirio más prominente en el Reino Unido abandonó ayer al Gobierno sirio, mientras los civiles huían de la ciudad de Alepo en medio de encarnizados combates entre los rebeldes y las fuerzas del régimen.
Los combates entre el Ejército y los rebeldes se recrudecieron ayer en Alepo, segunda ciudad en importancia de Siria, en el tercer día de ofensiva militar en la zona, mientras otros puntos del país soportaron fuertes bombardeos.
En Alepo, los choques se concentraron en los barrios de Salahedín, Bab al Hadid, Hamedin, Akiul Shar y Al Sajur, entre otros, según las autoridades, que dijeron que mataron e hirieron a un gran número de supuestos terroristas, como denomina el régimen a los opositores armados.
Activistas opositores negaron una declaración del domingo del Gobierno asegurando que sus fuerzas hubieran recapturado el distrito de Salaheddine.
Los enfrentamientos y bombardeos han obligado a unas 200,000 personas a dejar la zona, según los últimos datos de Naciones Unidas.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, mostró ayer su preocupación por la situación en Alepo y denunció que el convoy en el que viajaba el jefe de los observadores, general Babacar Gaye, sufrió el domingo un ataque por tanques del Ejército sin que se registraran víctimas.
Mientras, el canciller de Gran Bretaña informó que Khaled Al Ayoubi, encargado de negocios sirio, comunicó que ya no representaría al régimen.
La renuncia de Al Ayoubi constituye un nuevo caso de un funcionario relevante que abandona al régimen sirio por la cruenta represión contra los opositores durante la revuelta que comenzó en marzo de 2011.