Se habla de 16 muertos, entre ellos personas calcinadas, pero estamos en espera de las autoridades del Ministerio Público y el Médico Forense para trasladarnos.
David Medina
comisario, a La Tribuna
Son 16 (18 según otras versiones), mis nueras, hijos y nietos. Teodora era mi hija mayor, ahora solo me quedé con siete de mis ocho hijos.
Leonidas Carrasco
padre de víctimas, a medios locales
Unas 18 personas, todas integrantes de una misma familia, fueron asesinadas en una remota aldea del departamento de Olancho, en Honduras.
Según reporta el periódico El Heraldo, las víctimas serían 18 en el caserío El Desayuno, Dulce Nombre de Culmí, en Olancho. La Prensa dice que los muertos en la masacre son 16, entre los que hay ocho niños.
El Heraldo agrega que policías y militares realizaron un operativo en varios puntos del departamento. El suceso aún no ha sido confirmado por la Policía Nacional, afirmó el portavoz de la Secretaría de Seguridad, Héctor Iván Mejía.
Leonidas Carrasco, padre de Teodora Carrasco, aseguró que su hija fue asesinada junto a su esposo, Anastacio Almendárez, junto a sus hijos y nietos. Los esposos tenían 50 años.
Me comunicaron que era cierto lo divulgado sobre la matanza, afirmó Carrasco, quien indicó que uno de sus nietos se habría salvado porque no estaba en el lugar durante el hecho.
Según versiones extraoficiales, las víctimas habrían sido quemadas tras ser asesinadas.
El jefe de la Policía de Catacamas, Elí Medina, afirmó que la información extraoficial que recibieron al mediodía indicaba que hay 16 personas muertas, entre ellas unas calcinadas.
Agregó que esperaban la llegada de fiscales y forenses para viajar al caserío, que está a tres horas de caminata tras cuatro horas en carro, detalló El Heraldo.
La Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) de Juticalpa y Catacamas y fiscales viajaron ayer al lugar.
Los forenses y fiscales fueron trasladados en un helicóptero hasta el caserío desde la base de la Fuerza Aérea en Tegucigalpa.
Sobre las razones de la masacre, Carrasco dijo que quizá se debió a la compra de un terreno a un hombre, que no identificó, pero detalló que residía en Estados Unidos, que al regresar a Honduras habría reclamado como suya la propiedad donde vivía Anastacio. Sin embargo, dijo que era solamente una suposición.