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  • En laboratorio. PROCAFE reproduce en sus laboratorios café cuscatleco, una variedad resistente a la roya.

La investigación y el trabajo de campo del sector cafetalero de El Salvador ha estado a la zaga si se compara con los avances que han hecho otros países de la región.

Algunos han mejorado su producción considerablemente, como en el caso de Honduras; mientras que en otros, como en Costa Rica, la roya no ha causado estragos mayores.

“En temas de investigación y tecnología nos hemos quedado rezagados, es lamentable decirlo”, afirmó Roberto Inclán, presidente de la Asociación Cafetalera de El Salvador.

El último fruto que ha dado la investigación salvadoreña es el lanzamiento de la variedad Cuscatleco, un cafeto resistente a la roya lanzado en 2007 por la Fundación Salvadoreña para Investigaciones del Café (PROCAFE).

Esta variedad surgió del cruce de una planta madre costarricense (Villa Sarchi) con el Híbrido de Timor. Previo a eso, el Instituto Salvadoreño de Investigaciones del Café (ISIC) había desarrollado trabajos (en conjunto con sus pares centroamericanos) para buscar cultivares resistentes a la roya a través del mejoramiento genético. Para 1979 habían lanzado la variedad Catisic.

En la actualidad, con el brote de roya, las instituciones de investigación de café de la región centroamericana están buscando soluciones al problema. En Guatemala, por ejemplo, la Asociación Nacional del Café (ANACAFE) ya ha hecho la evaluación de siete fungicidas para determinar cuál es el más efectivo contra la roya; mientras que en El Salvador la falta de una institución que brinde servicios de transferencia tecnológica ha dejado sin guía al sector.

Desde enero de 2012, luego que el Gobierno no renovara el contrato de PROCAFE, el sector cafetalero no ha recibido servicios de transferencia tecnológica y la investigación de café se ha estancado debido a que la fundación ya no tiene recursos. Estos fondos salen del aporte de los cafetaleros de $0.50 por quintal de café oro clase exportado.

Ahora los cafetaleros buscan reimpulsar el trabajo de PROCAFE con recursos propios; mientras esperan que el Gobierno les dé un respaldo. “Queremos hacerlo más eficiente no solo en la transferencia de tecnología, sino cómo se manejan las finanzas”, afirmó Inclán.

Política cafetera

El Salvador pasó de ser uno de los principales productores del mundo en los sesenta a ser el que menos café produce de Centroamérica. Según los cafetaleros, la diferencia radica en los estímulos que da cada Gobierno al sector.

En el caso de Honduras,ha triplicado su producción de café en 10 años y se ha convertidoen el primer productor de café de la región.

Parte de este éxito se atribuye a que el Gobierno ha apoyado al sector con la promulgación de leyes, normativas, financiamiento y la apertura de calles hacia las fincas, según Víctor Molina, gerente del Instituto Hondureño del Café (IHCAFE).

Costa Rica, así mismo, renovó una buena parte de su parque cafetero en la década de 1990 con variedades resistentes a la roya y su trabajo ahora rinde frutos: en la cosecha 2012/2013 solo perderán 200,000 quintales de café a causa de la roya, el 5.4% de todo lo que perderá la región centroamericana. Además, pusieron en marcha un paquete tecnológico de avanzada con podas cíclicas.

“Nosotros aquí (en El Salvador) no solo es de cambios de variedades (de cafetos a más resistentes), sino cómo hacemos las cosas. Cómo hacemos las prácticas agrícolas, es el paquete tecnológico el que tiene que cambiar”, señaló Carlos Borgonovo, presidente de la Asociación de Beneficiadores y Exportadores de Café (ABECAFE).

En el caso de Honduras y Costa Rica, la clave ha sido el trabajo en conjunto entre el sector público y el privado, un plan maestro elaborado por las instituciones de asesoría técnica y de investigación, el sector gubernamental, productores e instituciones financieras, entre otros.

Esa sinergia es a la quelos cafetaleros salvadoreños quieren apostar, para darle un nuevo impulso al parque cafetero a través de una política nacional de la caficultura.

“Para lograr esa visión de 20-25 años de cómo queremos la caficultura, tenemos que empezar a trabajar desde ya, desde escoger las variedades, el paquete tecnológico, qué rol va a jugar el Gobierno en todo esto, el sector financiero, la cadena productiva. Tenemos que ir acercándonos a diseñar ese plan maestro para que todos estemos enfilados y toda la maquinaria esté engranada hacia ese efectivo”, afirmó Borgonovo.