En medio de tantos problemas económicos, discursos engañosos, promesas incumplidas, vidas sin principios y de escasa ética, tuve el gusto de vivir momentos de gran satisfacción al departir con jóvenes universitarios, con una formación y actitud totalmente diferente a este mundo sórdido que vemos a diario. Mientras los oía me preguntaba ¿cómo tener políticos y funcionarios con esta calidad?

Tuve el gusto de escuchar con atención el discurso de bienvenida a los nuevos alumnos de la Escuela de Economía y Negocios (ESEN), de Camila Peña Soler, joven alumna de segundo año, y lo pedí, porque es digno de leerlo, porque en él se revela el espíritu de trabajo y determinación que desearía encontrar en todo el mundo adulto. Camila comenzó recordando que los grandes personajes no se detuvieron ante los obstáculos físicos o del medio que los rodeaba, lo que contrasta con tantos lamentos y expresiones de yo no lo puedo hacer porque otro no me dejó.

Cómo traspasar un poco de este espíritu a quienes nos gobiernan y pedirles que aprendan del mensaje de Camila Peña, que nos dice: “Sin importar las dificultades y obstáculos que se nos presenten... los animo a no dejarse vencer por ninguna adversidad que se interponga en (el) camino al éxito”. Cómo hacer para que entiendan y sigan su invitación “a que seamos un grupo unido, que se ayuda y complementa entre sí, porque cada uno tiene dones y talentos que otro no tiene y es ahí donde el trabajo en equipo se vuelve la mejor y única alternativa”. No es de gobierno ni de oposición, ni de mi ego y tú, ni es de ricos o pobres, es de un todo, que en este caso se llama El Salvador.

Además, Camila pide: “Seamos ese grupo que no deja a un compañero atrás, que no compite entre sí, sino que con uno mismo, porque esa es la verdadera batalla... superarnos a nosotros mismos... somos la nueva generación de este país, debemos marcar la diferencia y encaminarnos hacia el éxito”. Léase, esfuércese para superarse, para progresar, no sea envidioso, sea solidario.

Como lo dijo el rector de la ESEN, Ricardo Poma, la noche antes en la Graduación de la XV Promoción de Economía y Negocios y la VI Promoción de Ciencias Jurídicas, “este proyecto habría quedado incompleto si no hubiera estado a disposición de todos, por lo que nos impusimos el compromiso de apoyar a los alumnos que teniendo la capacidad académica, el deseo y determinación de sobresalir, y la decisión de exigirse a sí mismos, pudieran llegar a ser parte de este esfuerzo, aunque no contaran con los medios económicos”. Camila es una de esos estudiantes que recibieron 25 becas de Excelencia Académica y Oportunidad para todos, 10 de Excelencia Académica, cinco de mejor desempeño en proceso de admisión.

También escuché las palabras de Rodrigo Tobar Guillén, estudiante de quinto año, quien pidió no ser arrogante ni sentirse superior, recordando “el prestigio de esta institución lo construimos entre todos... aportando lo mejor de nosotros mismos para sobresalir entre las mejores universidades”, recordando que “cuando nos pregunten por la ESEN... respondamos con orgullo, pero hagámoslo con humildad”. Además de conocimientos de alta calidad, Rodrigo nos recuerda la importancia del “componente adicional de honradez, ética y compromiso tan necesarios en estos días”.

Es de leer y meditar lo que nos dice Rodrigo: “Esfuércense y entreguen toda su capacidad y entusiasmo día a día y verán cómo poco a poco se cumplen sus metas y se materializan sus objetivos. Visualicen sus sueños y trabajen incansablemente por alcanzarlos. Mantengan un equilibrio en su vida y no dejen de lado las cosas de verdad importantes que tienen en este momento: no descuiden la relación con su familia, con sus amigos y, por encima de todo, no dejen nunca de buscar su propia felicidad”.

Como dice el rector Poma, en la educación “tenemos la clave para transformar nuestra realidad y convertirnos en una nación competitiva, por medio de la formación integral de las futuras generaciones”. Por eso, les demandó a los graduados: “Sean constructores de una sociedad pujante y solidaria, que algún día pueda aspirar al primer mundo... sean optimistas, mantengan siempre la fe en Dios y en ustedes mismos, y tengan el coraje de seguir sus corazones y hacer lo que realmente les apasiona”. Estoy seguro de que en todas las universidades encontraremos jóvenes con estas dotes, lo que nos permite soñar con un mejor El Salvador.