Otro más. Lionel Messi llegó a 17 jornadas de manera consecutiva con gol en la Liga de España. Ayer ingresó al minuto 61 al juego y en el 88 marcó el definitivo 2-0.

Con la mente puesta en el Milán, un equipo con muchas rotaciones y un fútbol más convincente en el primer tiempo que en segundo, el Barcelona firmó una victoria sin brillo ante el Deportivo, colista del campeonato, con tantos de Alexis Sánchez y Leo Messi, que ya suma 17 jornadas consecutivas anotando.

El Barça que pareció tener la cabeza en otro sitio no ofreció buenas sensaciones. Dejó detalles en el primer tiempo y solo uno, el del magnífico tanto de Messi en la segunda, en un partido que difícilmente puede calibrar el estado del equipo.

Ni como probatura, ni por el rival ni por la alineación. El encuentro sí sirvió, en cambio, para calibrar sensaciones, para comprobar qué futbolista está en buena condición y a qué jugador le invaden las dudas. El Barça se juega por completo el martes y al equipo azulgrana se le vio dubitativo, un estado generalizado desde más de un mes, y eso que muchos de los titulares no jugaron de inicio.

Dejó Jordi Roura en el banquillo a Messi, Iniesta, Busquets y Piqué. Valdés cumplió su primer partido de sanción y a Xavi, como los anteriores, le reservaron para el partido del martes.

La apuesta del Barça se basó en el juego por las bandas. Adriano y Tello ocuparon la izquierda; Alves y Alexis, la derecha. Villa jugó de nueve, Thiago de Xavi, Cesc de Iniesta y Song de Busquets.

Ante un rival sin recursos, como el Deportivo, que además contaba con la baja de Riki, su goleador, al Barça no se le vio sobrado en el primer tiempo. Sus futbolistas volvieron a mostrar piernas pesadas y mentes poco lucidas, aunque esta sensación mejoró con el paso de los minutos.