Óscar Torres sostuvo un conversatorio, el jueves en el MUNA, con diferentes cineastas salvadoreños.

“Voces inocentes”
La cinta “Voces inocentes” se estrenó a principios de 2005 en México. Según IMDb, la cinta ha obtenido 12 premios, junto con otras 10 nominaciones.
El guion de “Voces inocentes” surge de una necesidad. Óscar Torres, guionista de la película, necesitaba contar algo de su vida. No al mundo, sino que a él mismo. Necesitaba sacarlo de su ser.

Acababan de acontecer los atentados del 11 de septiembre de 2001. Alguien le llamó temprano para comunicarle lo sucedido. Y aunque él se encontraba en Los Ángeles, “donde no sucedía nada”, sufrió ataques de pánico y ansiedad desde ese momento. Pero no solo eso. Le trajo recuerdos de cuando era niño.

Entonces escribió su historia que, luego, Luis Mandoki dirigió. El resultado fue “Voces inocentes” (2004), una película que transcurre durante la guerra civil salvadoreña.

Pero el protagonista no se llama Óscar, sino Chava. “Le puse ese nombre por algo muy simple, complicado y tonto a la vez”, explicó Torres. “Cuando me senté a escribir y puse mi nombre, casi vomito. Porque pensé: ‘quién soy yo para contar mi historia, quién la quiere escuchar, qué me ha dado el derecho’”, dijo.

Ahora que han transcurrido alrededor de ocho años desde el estreno de la cinta, Torres consideró que tuvo ese pensamiento porque “pasamos y vivimos sin darnos el valor que tenemos. Pensamos que no somos nadie”.

Dado que no utilizó su nombre, su personaje principal se llamó Chava. “Le pedía a Dios que me enviara un nombre. Cerré los ojos, estaba listo y solo lo escribí”, explicó.

Meses después se enteró que Chava es hipocorístico de Salvador. “Sé que en El Salvador no lo es, pero en otros países sí”, expresó.

A pesar de que “Voces inocentes” está basada en su vida, Torres reconoce que tuvo que ajustarla al lenguaje cinematográfico. “De mis memorias tuve que escoger los puntos más importantes que viví con mi familia, con mi comunidad y mi pueblo para poder plasmar esa realidad”, afirmó.

Pero aunque “Voces inocentes” surgió ante una necesidad, Torres aún cree que quedan algunos aspectos pendientes: “Aún hay cosas que quisiera sacar, que me gustaría contar en una segunda parte, pero todavía no estoy listo”.