Lo llaman el mago y tiene merecido el apodo. El holandés Guus Hiddink sigue escribiendo historia desde el banquillo, ahora con una selección rusa inexperta a la que logró meter en cuartos de la Eurocopa 2008, tal era su objetivo, el que superó al llevarlo a las semifinales.
En 2002, llevó al anfitrión Corea del Sur hasta semifinales del mundial; en 2006, condujo a Australia a octavos de su segundo mundial. El holandés tiene el mérito innegable de sacar agua de las piedras, como quedó demostrado una vez más con la muy merecida victoria de Rusia sobre Suecia por 2-0 y el consiguiente pasaporte a los cuartos de final, donde derrotó a Holanda con un derroche de vistosidad que encantó a propios y extraños.
Este “globetrotter” del fútbol es el técnico y también la estrella de la selección rusa, y fue la gran figura de la última jornada de la fase de grupos de Austria-Suiza 2008.
A Hiddink se lo vio exultante del otro lado de la línea de cal en el estadio Tivoli de Innsbruck, viendo cómo sus muchachos —es el equipo de promedio de edad más bajo del torneo— pasaban por encima a la más experimentada Suecia de Lars Lagerbäck, con Zlatan Ibrahimovic en el campo y todo.
“Estoy muy orgulloso por el desempeño de mi equipo. Es muy divertido trabajar con estos jugadores, han aprendido muy rápido en las últimas tres semanas”, señaló el holandés de 61 años tras el triunfo sobre los suecos.
“Contra España cometimos muchos errores, en los últimos partidos ya estuvimos mucho mejor. Déjennos festejar ahora esta victoria y después veremos”, expresó el viejo zorro, que cumplió y sobrepasó su objetivo principal al llevar a su equipo a las semis.
El ex entrenador del Valencia, el Real Madrid y el Betis, entre otros equipos, gusta de armar equipos que tengan el arco de enfrente entre ceja y ceja como una obsesión. Y a juzgar por los resultados, lo ha logrado. El equipo cree en él, sobre todo tras clasificar a la Eurocopa dejando fuera a la poderosa Inglaterra con los goles de Roman Pavlyuchenko.