Las calles y aceras son de los ciudadanos, tomárselas es violar su derecho y “el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Tras el montaje de comercio informal de pequeños hay muchísimas ilegalidades que pasan silenciosas y deben ser dichas: el comercio es informal pero al mismo tiempo ilegal, se toman propiedad ajena, hacen conexiones ilícitas de electricidad, no pagan un centavo de impuesto, muchos de esos lugares son centros de distribución de objetos robados, allí se trafica droga y otros ilícitos.

Aplaudimos esa decisión valiente de recuperarlas, ya sea Quijano de ARENA o un alcalde de otro signo, como Ortiz del FMLN. En la búsqueda de un mejor país debemos ir poniendo a un lado las diferencias cuando se trata del bien común o del respeto de la ley, eso es lo que permite que los países se desarrollen: el funcionamiento del estado de derecho parejo al que delinque, sin importar el color político del delincuente o de quien aplica la ley.

Es reprobable la actitud de los diputados del FMLN y GANA que trataron hasta último momento de impedir que esto sucediera, cambiando las leyes municipales a última hora. Cuesta trabajo comprenderlos, al Frente principalmente porque ellos tienen tantos gobiernos municipales, aspiran a gobernar nuevamente San Salvador y claramente les perjudicaría en su gestión si lo lograran. GANA demuestra que hace todo lo que puede para perjudicar a ARENA, ya sea por iniciativa propia o del Frente, ya sea algo bueno, malo o intrascendente; ni importa, no pueden hacer nada solos, no logran levantar identidad propia, siguen siendo un apéndice del Frente, así se les ve y así actúan.

Vemos algunas críticas que enfatizan en cómo se ganarán la vida los pobrecitos pequeños vendedores, que por qué no les buscan cómo ganársela. Parece que poner lugares a su disposición se ha hecho, hay lugares habilitados, hacia los que debería canalizarse el flujo de compradores, aunque es difícil mientras los buses pasen por el centro y paren allí.

El arreglo del sistema vial, con un componente de transporte masivo del Gran San Salvador sustituyendo buena cantidad del transporte en buses y evitando que estos paren en los lugares que no deben, ordenaría al público a buscar en los mercados, más protegidos, higiénicos y seguros; más controlables para cobrar impuestos y tasas municipales, además del Impuesto Sobre la Renta.

Se sabe que mucho de este comercio es de grandes operadores que financian a los pequeños. Será posible seguirle la pista a la mercadería que allí se vende, las facturas, el IVA que no pagaron; se llegaría al origen del asunto, a los grandes mayoristas que pagan cero impuestos, propician la ilegalidad y la venta de artículos robados.

En más de algún país se ha llegado a soluciones atrevidas y pragmáticas de parte del fisco con esta clase y con otros difíciles de fiscalizar: ofrecerles que paguen un impuesto presunto, seleccionado por ellos; si suena lógico, el Ministerio de Hacienda no investiga más; si no declaran o lo que declaran es ilógico, investiga a fondo.

Claro que para esto se tendría que dar el paso de entrarle a cobrar impuestos a los informales o ilegales, algo que ningún gobierno ha querido hacer, a pesar de que se sabe que allí se mueven fuertes cantidades de dinero en efectivo.

Muy bien, alcalde Quijano.