El Juzgado de Paz del puerto de La Libertad autorizó ayer la conciliación entre el sacerdote Abel Castaneda Nieto y los familiares de Roberto Bolaños por el delito de homicidio culposo.

Bolaños, sobrino del religioso, falleció en un accidente de tránsito el pasado martes cuando Castaneda manejaba un vehículo en estado de ebriedad, en el kilómetro 39.5 de la carretera del Litoral, cerca de la playa San Blas.

Gabriel Durán, uno de los fiscales del caso, explicó que Castaneda admitió haber conducido bajo los efectos del alcohol. “No se habló de dinero, como son familiares. Fue una conciliación a largo plazo”, dijo.

Al sacerdote, quien se desempeña como párroco en San Julián (Sonsonate), se le decretó la suspensión del proceso judicial en su contra por el otro delito que también se le acusó después del percance: conducción temeraria.

El juzgado del puerto de La Libertad decretó reglas de conducta para Castaneda; entre estas, no cambiar de domicilio y no abusar de bebidas alcohólicas durante un año. “En la audiencia se tocó el hecho que por su profesión tiene que tomarse una copa (de vino)”, dijo Durán, “por eso el juzgado planteó no abusar de las bebidas”.

Cuando el sacerdote Castaneda fue detenido se sometió al alcotest. La prueba arrojó que él presentaba unos 115 miligramos de alcohol en sangre. “Equivale a unas cuatro o cinco cervezas”, explicó ayer el fiscal Durán.