El duelo entre Alianza y Águila empezó con pompa en las afueras del estadio Cuscatlán, peor solo ahí. El color blanco y el naranja poblaron en escasa cantidad los graderíos del “Coloso”, con la ilusión de ver un partido atractivo.
La clientela que llegó pareció irse satisfecha. El juego resultó ser bastante entretenido, estuvo muy lejos del bostezo.
En la primera mitad, el conjunto blanco quiso impresionar al equipo naranja con algunas llegadas por las bandas, en donde Marvin Benítez se imponía.
El toque rápido y la pared perfecta por momentos le dieron vida al juego elefante, que adelante se entusiasmó con “el Caballito” Francisco Álvarez Jovel.
En el medio, el mexicano Arturo Albarrán le daba salida junto a Ernesto Góchez, quien no tuvo el debut esperado con la camisa blanca. Fue intermitente.
Los de San Miguel parecieron asustados en la parte inicial, se quedaban cortos en sus llegadas. En ese momento no asustaban al meta Didier Ovono.
El once migueleño trató de quitarse el dominio albo al tomar la iniciativa y cerrarle los espacios a la gente del Alianza.
En ese apartado era clave Eliseo Salamanca, quien se movía de un extremo a otro. Pero el colombiano Carlos Serrano, quien tenía que acompañarlo, se quedaba corto en varios tramos del juego.
Cuando los de oriente parecían nivelar el juego –en una de esas jugadas que aparecen de manera sorpresiva–, al minuto 40 “el Caballito” ganó una pelota por la banda derecha y optó por mandar el centro, el cual terminó en las redes del meta Henry Hernández.
La Ultrablanca saltó a festejar junto a Álvarez, quien no parecía creer que había decretado la apertura en el marcador.
En el otro extremo, la afición emplumada quedó muda, sin aquel canto y alegría con la que había llegado al “Monumental” a primeras horas de la tarde.
El despertar naranja
La otra cara del juego resultó ser la parte de complemento con un Águila crecido de principio a fin y que metió en serios apuros a los albos. Casi gana el juego.
El plantel migueleño fue otro con un Erazo más vertical y peligroso a la ofensiva y un Deris Umanzor batallador que no perdió una en las bandas.
Vladan Vicevic sabía que tenía que rescatar primero el juego para luego intentar darle vuelta a la ventaja que tenía el Alianza.
El yugoslavo mandó gente fresca. Primero al colombiano Juan Mejía y minutos más tarde a Rudy Corrales.
El Águila logró la paridad en una magistral pared entre los cafeteros Serrano y Mejía, quienes dejaron mal parados a los albos.
Al final, Serrano se la tocó a Erazo, quien doblegó a Ovono para el 1-1. La anotación era justa por las arremetidas que generó el Águila y que Ovono las desvió.
Y el final del partido llegó con mucho sufrimiento para el Alianza. El juego era dominado por los emplumados, quienes estuvieron a punto de llevarse los tres puntos, pero les fue anulada una buena escapada de Corrales, quien para el árbitro Marlon Mejía estaba en posición adelantada.
El clásico de las mayorías finalizó ayer con empate un poco alegre y un poco deslucido.