El Consejo Superior Electoral (CSE) de Nicaragua canceló el pasado 11 de junio la personería jurídica de la disidencia del sandinismo y al Partido Conservador (PC), impidiéndoles participar en las elecciones municipales de noviembre próximo y en las presidenciales de 2011.
La fundadora del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), la ex guerrillera Dora María Téllez, se mantuvo en huelga de hambre durante 13 días pidiendo, fallidamente, además del derecho de participación de su partido, que el presidente Daniel Ortega convocara a un diálogo nacional.
Para Edmundo Jarquín, ex candidato presidencial del MRS, la cancelación de la personería jurídica de su partido y del PC es el último escalón de un “proceso de deterioro de los espacios democráticos” que vive Nicaragua desde que Daniel Ortega asumió la presidencia.
El ex candidato comentó que hay una voluntad política de evitar la participación del MRS y el PC en las elecciones, debido a que no hay una ideología en el FSLN, sino un “Orteguismo” y que “tanto Daniel como su esposa —Rosario Murillo— están controlando por intereses propios su partido”.
Jarquín señaló que se está construyendo una “dictadura institucional” que utiliza las dependencias del Estado “para chantajear, intimidar y meter miedo”.
En el mismo sentido se expresó Eliseo Núñez, jefe de bancada de Alianza Liberal Nicaragüense (ALN). Agregó que las instancias estatales se están convirtiendo “en instrumentos de la conformación de un régimen autoritario y dictatorial”.
Sin embargo, los políticos aseguraron que la cancelación del MRS y el PC se concretó con la participación del ex presidente Arnoldo Alemán, líder del Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
“Esa decisión no se hubiera llevado a cabo sin contar con el apoyo de los magistrados de Arnoldo Alemán en el CSE. Ahí hay siete magistrados propietarios, cuatro del FSLN (que posee la presidencia), tres de tendencia liberal, y fue unánime la resolución”, detalló Enrique Quiñónez, candidato a vicealcalde de Managua por el PLC.
La colaboración de Alemán estaría condicionada por un pacto que mantendría con Ortega y el sandinismo, y que para Jarquín, tras las elecciones de 2000, busca imponer el bipartidismo.
Agregó que el pacto traerá más beneficios al FSLN que al partido de Alemán. “Ortega tiene el camino bien trazado para volver a implementar el partido único en Nicaragua, como sucedió en los ochenta”, dijo el líder de la ALN.
Núñez advirtió que para los comicios municipales el FSLN no tiene “un juego electoral, sino que es un juego por implantar una dictadura; no están interesados en ganar elecciones, sino en ganar poder”, sentenció.
Los fondos ALBA
Eliseo Núñez denunció además que la colaboración venezolana está siendo utilizada para intereses del FSLN. “Estamos ante la consolidación de la dictadura sandinista, hay mucho dinero también de Chávez fuera del presupuesto, aproximadamente $520 millones fuera de presupuesto para labores partidarias del FSLN”. Pero matizó que Ortega “ha decidido esta vez no enriquecer a su partido, sino que ha decidido enriquecerse él personalmente, entonces mucho de estos $520 millones han ido a parar al bolsillo personal de la familia Ortega”.
“El dinero del ALBA está siendo un foco de corrupción inimaginable”, se lamentó Núñez.
Quiñónez también señaló el mal manejo de los fondos del ALBA en Nicaragua: “No hay transparencia en los fondos que están viniendo de Venezuela, hay ya una situación de alza en la canasta básica que resiente el pueblo”.
De igual manera, resaltó que hay semejanzas entre el proceso que se vive en Venezuela “de construir un régimen populista autoritario, la diferencia está en que (Ortega) no tiene ni los recursos de Chávez, ni el nivel de apoyo popular” del presidente de ese país del sur, Hugo Chávez.
Jarquín añadió que la administración Ortega “es un gobierno de una ineficacia apabullante” debido a las constantes ausencias del mandatario, el secretismo de la fiscalización de toma de decisiones de la gestión gubernamental y una confianza ilimitada en la cooperación de Chávez, que ha provocado roces con otros cooperantes tradicionales como Europa y Estados Unidos.