[Abril 1 . 7:53 p.m. ] Barcelona no salió pensando en el Benfica, desde el primer minuto los culés dominaron a los merengues. Un extra, a favor del Barcelona, fue lo desconcentrados que salieron algunos jugadores del equipo blanco.
A los 21 minutos, una barrida de Roberto Carlos dentro del área contacta a Van Bommel y el holandés cayó en la acción; aparte de provocar el penal, el brasileño se llevaba la cartulina amarilla. El árbitro pitó el penalti. Ronaldinho fue el encargado de convertir el penal engañando completamente a Casillas.
Ronaldinho lleva 4 partidos consecutivos anotándole al Real Madrid.
Cuatro minutos después, Roberto Carlos protesta de mala manera una falta y el colegiado le muestra tarjeta roja directa. Madrid quedaba con 10 jugadores en el terreno.
Con diez se juega mejor, dijo un sabio del fútbol. A los blancos el dicho les quedó bastante. Después de la expulsión de Roberto Carlos, el Madrid tuvo que jugarse más el físico pero no dejó que el Barcelona manejara el partido con comodidad.
Al minuto 37, una carrera de Ronaldo, que dejó a Motta y Puyol en el camino, culminó con gran definición del brasileño, por arriba de Valdés, que no pudo más que mirar como la pelota iba hacia las redes.
El segundo tiempo fue una historia diferente. El Barcelona hizo lo que quiso con el Madrid, que no tuvo más que depender de dos de sus estrellas, Iker Casillas y Sergio Ramos.
Los dos jugadores se jugaron partidazo donde no dejaron que los delanteros del Barca, que por un momento fueron cuatro, jugaran cómodamente. Cabe destacar la poca puntería con la que contó Larsson, que tuvo tres oportunidades claras para marcar y las desperdició. Ronaldinho hizo de las suyas, pero no bastó frente a una defensa inspirada.
Otro clásico llegó a su fin. No ganó nadie, pero la afición observó un buen e impredecible partido.