[Octubre 24 . 5:48 p.m. ] Herminia Ramos aún no recibe la pensión que le corresponde por ser la madre del soldado Natividad Méndez Ramos, fallecido en Nayaf, Iraq, en 2004, manifestaron hoy miembros de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa.
La presidenta de la comisión, Irma Amaya, diputada del FMLN, comentó que durante las visitas que a los familiares de los compatriotas fallecidos en Iraq, estos han exteriorizado algunas necesidades elementales, como las de los Ramos, residentes en Ahuachapán.
"Vamos a realizar las gestiones pertinentes para emitir un decreto especial que pueda facultar pensiones vitalicias; porque esta madre, por no tener la edad que la ley exige (60 años), no puede gozar del beneficio y recordemos la afectación grave para ellas y su familia, pues todos se mantenían de lo que el soldado Natividad ganaba", dijo la parlamentaria.
De acuerdo con Amaya, el decreto serviría para reparar materialmente a los familiares afectados.
La comisión encontró además que la familia del subsargento José Miguel Sánchez Perdomo, fallecido en julio pasado, no cuenta con vivienda propia en su natal San Rafael Oriente, por lo que prometieron hacer gestiones para que su situación también sea solventada.
Para los diputados de ARENA, Abilio Bonilla y Antonio Prudencio, los beneficios que el Estado salvadoreño está brindando a las familias de los soldados fallecidos son acordes a la ley y ninguna de ellas ha manifestado tener problemas.
"Hay compañeros del FMLN que quieren acusar que las cosas no se están haciendo bien. Sin embargo, son testigos que las familias están tranquilas", dijo Prudencio.
Educación pendiente
"El Estado salvadoreño tiene la obligación de garantizar beneficios que están contemplados en la ley y adicionales", señaló la diputada Irma Amaya a la familia del subsargento Donald Alberto Ramírez, fallecido en julio de este año en Iraq.
Las palabras de la parlamentaria hicieron recordar al joven militar que tenía como especialidad la enfermería.
Con lágrimas en sus ojos la viuda dijo tajantemente: "Lo que yo quiero ninguno de ustedes me lo puede dar", y luego exteriorizó que estaba complacida con la atención que hasta ahora les ha brindado el Estado.
Sin embargo, el estudio de los hijos de los militares fallecidos en el país árabe aún se encuentra en el limbo.
"El tema de educación es un vacío que vamos a tener que discutir. La pensión que reciben las esposas tienen que invertirla en vivienda, alimentación, educación, para todo y es una pensión miserable. Ni siquiera llega al salario mínimo ($147.00 en promedio)", dijo Amaya.
La gestión de becas para que éstos terminen hasta los estudios superiores aún está pendiente, pero la iniciativa se llevará a la asamblea, al Ministerio de Defensa y a la embajada de Estados Unidos en El Salvador.