Esta equivocada manera de automarginación debilita la democracia y cede espacio a la ineptitud y la no transparencia gubernamental. Con relación al establecimiento de la norma para evitar este problema, no ha llenado las expectativas esperadas, tal como pretendía la firma de la Alianza por un Gobierno Abierto, suscrita en septiembre de 2011 por el Órgano Ejecutivo, auspiciada por Estados Unidos y Brasil. Su objetivo era la inclusión de los sectores sociales, con proposiciones reales y efectivas. Estas deficiencias han proseguido después de la vigencia de la Ley de Acceso a la Información Pública, LAIP (mayo de 2012).

Los políticos pretenden no entender que la verdadera protagonista de su función es la sociedad civil. Solo se acuerdan de ella en los ciclos electorales, como “coto de caza” para asegurarse cuotas partidarias. Luego se desligan de los clamores ciudadanos.

Una serie de entidades, con genuina intención patriótica, debe unirse en un foro de participación ciudadana (ajeno a seudo organizaciones que parecen “sopas de letras”, sindicalismo aprovechados, etcétera). En torno a ese movimiento deberían trabajar nuevos actores, comprometidos a diseñar una estrategia de país, tomando en cuenta sus realidades.

Actualmente, los candidatos anuncian sus proyectos futuros: Plan País, Avanza País; creo que la propuesta izquierdista se llama Diálogo País. Ojalá éstos no se queden en meros “monólogos”.

La sociedad civil en El Salvador tiene un perfil bajo y le cuesta hacerse oír ante la fuerza estatal, quien afirma representarla y defenderla. Existen instituciones que son contrapesos y señalan las fallas, como la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE), otras entidades de carácter privado responsables, y ese elemento “lupa” que está presto a poner al descubierto equívocos y corrupción: la prensa consciente; incómoda para los malos políticos.

Constantemente se exhorta austeridad a las instituciones estatales, pero son llamados estériles. Critícase la inversión en una radio de la Asamblea Legislativa (¿y las prioridades en los ministerios de Salud y Educación?). El argumento es estar al nivel de países de avanzada. Tenemos una Radio Nacional y un dial atiborrado de notas oficiales.

Al problema de los beneficios para los excombatientes de guerra –lleno de improvisaciones e inequidad, arrastrado desde los Acuerdos de Paz– se añadirá en un futuro próximo otro tema explosivo: el caso de los asentamientos aledaños a las vías férreas, pues FENADESAL anuncia su pretensión de reactivar dicho transporte. Hay que recordar que los derechos usurpados y hasta comercializados por gente inescrupulosa son inmuebles propiedad del Estado.

A cada momento, como pan del día, surgen situaciones que no puede manejar el Gobierno. En el sector privado, mantenerse en un puesto requiere de un eficiente desempeño. A cada momento se recalca: no sea parte del problema, sea parte de la solución.