El desempleo no es solo un problema económico, también es un grave problema social. En los países que hay sistemas de compensación a los desempleados, cuando ellos aumentan, el Estado eroga más, mientras los ingresos tributarios son menores, dificultando reducir los déficit. Pero, en casos como El Salvador, el desempleo es claramente un drama social, porque quien no tiene trabajo no tiene para comer y debe salir a rebuscársela.

Lo que está sucediendo en Europa debe ser ejemplo para El Salvador: la economía de la zona del euro ha decrecido -0.3% en promedio entre 2009 y 2012. El Salvador registra un magro crecimiento de 0.3% en igual período. El desempleo en la eurozona no logra reducirse a los niveles de los años antes de la recesión y en nuestro país no se logrará cumplir la meta que se fijó el Gobierno de 250,000 empleos al final de su gestión. Le quedan 15 meses y en 40 solo se han creado 88,732 empleos incluyendo los trabajadores del sector público (datos del ISSS).

El desempleo en España es crítico, 26% o 5.2 millones de sus trabajadores están cesantes. Y como el desempleo de los jóvenes supera 55%, los mejores y más preparados comienzan a emigrar, lo que ya se denomina “la generación perdida”, porque lo invertido en ellos lo perderá España y lo ganarán otros países. Esto también está pasando en Grecia, Portugal y otras naciones europeas. En El Salvador, ahora también los mejores profesionales jóvenes apuntan a trabajar en el extranjero.

Según el FMI, la economía mundial crecerá 3.5% en 2013, en gran parte, impulsada por los países emergentes, a quienes les recomienda que recompongan su margen de maniobra macroeconómica para enfrentar el contagio de los problemas en la eurozona, que registrará una contracción de 0.2%. En El Salvador ya no tenemos ningún colchón para amortiguar ningún impacto externo y las donaciones para emergencias son cada vez más exiguas. Solo piense –ni Dios lo quiera– que tengamos una catástrofe natural que nos demande unos $3-$4 mil millones de reconstrucción. Nadie ha prevenido nada. Vea el caso de Haití.

Por otra parte, la deuda pública de la eurozona aumentó a 90% del PIB a septiembre de 2012, un incremento de 3.2 puntos porcentuales, ante lo cual, Christine Lagarde, directora gerente del FMI, les recuerda: “Esto es lo que vamos a dejar a las generaciones futuras”. En El Salvador, la deuda pública total se eleva de $10,387mm (50.3% del PIB) en mayo de 2009 a $13,641mm a noviembre de 2012 (sitio web BCR) y con los $800mm –que los gastarán todos– se estaría llegando a unos $14,300mm (60% del PIB actual y con el nuevo rondaría el 72%). Un aumento de $3,913mm en 3 años 7 meses de Gobierno.

La crisis económica y fiscal y su impacto en el desempleo han llevado a Lagarde a señalar que la prioridad de Europa debe ser “el crecimiento y la creación de empleo”, aunque dejando como importante tarea trabajar en “una unión fiscal más profunda”, al tiempo que exhortó a Estados Unidos a lograr un acuerdo para poner límite al endeudamiento presupuestario. Todo esto es también totalmente válido para El Salvador.

Evalúe usted lo que está sucediendo en nuestro país y conozca a fondo la crisis en que estamos sumidos, porque desde ya se ve que saldrá muy caro corregirla. En ese momento no diga que no se le advirtió. Tienen razón quienes dicen que la crisis se gestó en la administración anterior, pero esta la ha convertido en caos y con tendencia a agravarse, porque es año preelectoral.

En Europa ya ha habido aumento de impuestos, recortes de salarios y de pensiones, ahora se sugiere que en vez de trabajar sobretiempo se compartan esas oportunidades con los desempleados, lo que es igual a pedir que se gane menos en favor de otros que no tienen empleos. En muchas familias los hijos se van a vivir con los padres y estos con los abuelos. Un retroceso social que no tiene sentido. Los gobernantes no corrigieron a tiempo y ahora se viven las consecuencias.

Si en El Salvador sigue la indolencia, no se terminan las confrontaciones y no se potencia el crecimiento económico y la generación de empleos y se reduce el déficit, nos espera un triste y doloroso futuro, especialmente para los jóvenes.