Mal estado. Lejos de pedir una modificación del diseño, MECO recibió la orden desde FOMILENIO de continuar con mitigación.

La empresa constructora MECO, de capital costarricense, ingresó dos solicitudes para iniciar un proceso de arbitraje internacional contra la institución Fondos del Milenio (FOMILENIO), una demanda que podría afectar al Estado.

El proceso se lleva en el Centro de Mediación y Arbitraje de la Cámara Nacional de Comercio de la Ciudad de México desde septiembre, pero todavía no se ha nombrado a los miembros de la mesa arbitral. Este medio buscó una reacción de FOMILENIO sobre el tema, pero no hubo confirmación al cierre de esta nota.

MECO ganó la licitación para diseñar y construir el tramo VI de la carretera Longitudinal del Norte, pero al final del proceso surgieron más gastos de los que contemplaba el contrato.

Las negociaciones con FOMILENIO, brazo ejecutor de los fondos donados por la Corporación del Reto del Milenio (MCC), han resultado infructuosas a la hora de que se les reconozca el incremento de costos por el tramo VI. Este es el motivo por el que la empresa ingresó la demanda en el tribunal mexicano con la expectativa de que se les pagará con fondos de la MCC y no con fondos del Gobierno.

MECO además presentó una extensa documentación a las autoridades, donde indica que al final de la construcción del tramo VI la obra resultó ser $14.47 millones más cara de realizar. El contrato que aprobó FOMILENIO en febrero de 2010 proyectaba que el tramo VI costaría $23.05 millones. Cuando se entregó la obra en agosto, FOMILENIO pagó $30.32 millones. Sin embargo, debido a problemas que surgieron desde el inicio de la construcción –aduce MECO–, en realidad el tramo VI requirió $44.79 millones y la diferencia fue absorbida por los contratados para terminar con el trabajo que había iniciado.

Uno de los problemas más recientes se debió a que, debajo del lugar donde se pensaba construir, había una falla geológica. La empresa constructora avisó a FOMILENIO que podía pensarse en una nueva ruta para esquivar la falla, pero en lugar de eso la decisión fue continuar con la misma ruta, solo con obras de mitigación. Sin embargo, poco tiempo después que se entregó la obra en agosto pasado, las lluvias causaron una serie de grietas y abultamientos que dificultaban el paso.

En noviembre trascendió que ambas partes habían tomado la decisión de repara el daño de forma conjunta, lo que no trajo consigo el reconocimiento de los costos adicionales anteriores.

En una carta que dirigieron a los diputados, pero que también llegó a manos de titulares del Ejecutivo, MECO criticó que advirtieron a tiempo de las anomalías que tenía el contrato del tramo VI. “Dichas anomalías y sus consecuencias... fueron del conocimiento de FOMILENIO, quien desde el inicio se negó a reconocer su responsabilidad”.

Los costarricenses también ganaron la construcción del tramo 2A. Asimismo por esta obra tuvieron que enfrentar un alza de costos, que FOMILENIO tampoco les reconoció y que fue motivo para promover una demanda que se presentó ayer.