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  • Preferencia por marca. La mayoría de médicos del país prefiere recetar medicinas por marca, y no por nombre genérico.

Los médicos están a favor de la nueva Ley de Medicamentos, pero dudan sobre sus bondades, revela una encuesta realizada entre los miembros de este gremio por LPG Datos, la unidad de investigación social de LA PRENSA GRÁFICA.

Para esta indagación fueron entrevistados vía telefónica 414 médicos, quienes fueron seleccionados con base en cuotas de género, lugar de residencia y especialidad médica. La distribución de las cuotas se hizo a partir de los datos del Registro Nacional de las Personas Naturales (RNPN).

La primera pregunta que se hizo a los entrevistados fue: ¿Cómo calificaría su conocimiento de la nueva Ley de Medicamentos? El 61.3 % dijo que muy buena o buena, el 12.3 % afirmó regular; mientras que el 25.3 %, muy mala o mala.

Luego se indagó sobre qué opinan, en general, del contenido de la ley. El 50.5 % de los entrevistados la calificó como buena o muy buena; el 10.6 %, como regular; y el 36 %, como mala o muy mala.

Una vez establecido eso, se pidió a cada entrevistado que mencionara algún aspecto positivo de la ley, al margen de su opinión sobre la misma. El 63 % dice que la reducción de los precios, y el 10.6 %, la regulación de los precios. Luego se les preguntó sobre aspectos negativos: el 21.2 % dice que bajará la calidad de medicamentos, y el 21.5 % señala que algunos serán retirados.

El argumento principal para la aprobación de la Ley de Medicamentos fue que el costo de estas era muy alto. Los médicos admiten que este es un beneficio real, pero ¿qué tan extensivo? El 21 % dice que la reducción de los precios será alta o muy alta; el 18.1 %, regular; mientras que el 53.6 % cree que será baja o muy baja.

Una vez aprobada la ley, se ha argumentado que el control de precios provocará desabastecimiento de ciertos medicamentos. ¿Qué tan alta o baja será? El 51.4 % de los entrevistados dice que la escasez será muy alta; el 7.5 %, regular; y el 35.5 %, baja o muy baja.

La mayor parte de los médicos entrevistados, entonces, está a favor de la ley, pero considera que habrá una disminución modesta de precios, y una escasez alta.

La Dirección Nacional de Medicamentos asegura que solo 38 medicamentos de marca serán retirados del mercado, de un total de 4,406, para los cuales hay alternativas genéricas. Vistos de forma individual, esos 38 medicamentos son solo el 1 % del total, pero aún hace falta evaluar el peso que tienen en el mercado, ya que están entre los más demandados. El Gobierno, mientras tanto, ha anunciado que está en contacto con los fabricantes de esos productos para lograr que no sean retirados de los estantes de las farmacias.

Mientras eso es resuelto –u observamos las consecuencias– los médicos tienen la opción de recetar medicamentos genéricos. El 63 % de los entrevistados, sin embargo, dice que prefiere recetar medicamentos de marca; solo el 12 % prefiere los genéricos, mientras que al 24.4 % le da igual.

El argumento principal de los médicos a favor de los productos de marca es que estos son de mayor calidad, lo cual queda demostrado, dicen, por su efectividad en los pacientes. Quienes están a favor de los genéricos destacan que estos son más baratos y que el paciente debe tener la libertad de decidir.

¿Son de calidad los genéricos? El 44 % de los entrevistados dice que algunos sí, pero otros no. El 17.9 % dice que la mayoría sí son de calidad, mientras que el 35.7 % dice que solo una minoría.

Los promotores de la nueva ley dicen que la preferencia de los medicamentos de marca no está ligada a la calidad, sino a la costumbre de las empresas farmacéuticas de ofrecer incentivos a los médicos para que receten sus marcas. El 60.4 % de los entrevistados confirma la existencia de esas ofertas. ¿Las aceptan los médicos? El 53.4 % dice que solo una minoría; el 21 % dice que unos sí, que otros no; mientras que el 10.6 %, la mayoría.

Finalmente, se preguntó a los médicos qué opinan sobre la existencia de consultorios en las farmacias. El 57.7 % considera que es inconveniente, mientras que el 37.7 % lo ve conveniente. Los detractores dicen que bajo ese esquema los médicos están propensos a recetar lo que ofrece la farmacia y no lo que el paciente necesita. Quienes están a favor sostienen que esta oferta es más barata e inmediata.