Déficit. La ministra de Salud ha reconocido varias veces la falta de personal.

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niños sufrieron amputaciones por cohetes.
Para evitar quemaduras
A continuación se detallan algunos consejos prácticos para evitar que sus hijos se quemen con pirotécnicos.
No meterse cohetes en el bolsillo
Se recomienda que los infantes no guarden los cohetes o explosivos en los bolsillos. Esa es una de las causas más frecuentes de quemaduras.
No revisar cohetes si estos no explotan
Por ningún motivo se acerque a los cohetes que no detonan o explotan. Varias personas se han quemado la cara al hallarlos.
Padres deben acompañar a hijos
Es la recomendación primordial de los médicos y del Cuerpo de Bomberos. Poner reglas y no dejarlos solos ayuda a evitar accidentes.
No comprar cohetes de alta potencia
No es recomendable que los niños manipulen cohetes de alto alcance (N.º 5 o más). Están prohibidos, pero dichos artefactos siguen comercializándose.
No hacer “guerra de cohetes”
En los adolescentes es frecuente ver “guerra de cohetes”. Bomberos pide evitar esta acción, pues se pueden dañar.
El trabajo en la Unidad de Niños Quemados del Hospital Bloom es extenuante; por ello, la cirujana plástica Laura Vargas considera necesaria la contratación de más especialistas, ya que atienden entre 300 a 400 quemados todos los años.

Por el momento, Vargas y la jefa de Cirugía Plástica del Bloom, Patricia de Calderón, son las dos cirujanas plásticas encargadas de la unidad del centro médico estatal que cuenta con más de 23 especialidades médicas.

En diciembre, a esas atenciones se suman los quemados por productos pirotécnicos, afirmó la doctora Vargas.

Por ello, en la temporada, el cirujano plástico Fernando Vindel apoya el trabajo en la Unidad de Quemados, detalló ayer Vargas en un programa radiofónico.

Cada día un niño sufre quemaduras, por diferentes circunstancias, en El Salvador, según los registros del Hospital Nacional Benjamín Bloom.

Los líquidos calientes y el fuego de incendios producen daños en grandes extensiones de la piel en los pequeños.

En cada turno, entre nueve a doce enfermeras atienden a los pacientes de la unidad, ubicada a un costado de la Emergencia del centro médico.

Una fisioterapista y una persona que hace los trajes de presión también laboran en esa zona del hospital, que tiene acceso restringido, reveló Vargas.

Todos los días, los niños se queman con líquidos calientes, cuando les cae el café que tomaban sus padres o cuando su mamá se quedó dormida, con una vela encendida, tras amamantarlos.

En la temporada de fin de año, los infantes se queman con comidas típicas de la época. Caen en ollas gigantes que contienen sopas de gallina, salsa de pavo o tamales, relató la doctora de Calderón.

En lo que respecta a cohetes, la cifra de quemados se mantiene en 32 a escala nacional, reportados por el Ministerio de Salud entre el 1.º de noviembre al 12 de diciembre.

Ocho de los quemados son niños que han sido atendidos en el Hospital Bloom. De ellos, dos han sufrido amputaciones; la doctora Vargas asegura que junto con sus familias viven un drama que se puede evitar.