Crimen. El homicidio ocurrió el 29 de diciembre de 2009 en la calle principal del caserío El Izcanal, cantón Joya del Zapote, en Atiquizaya (Ahuachapán).

Deysy Jeaneth Rodríguez Samayoa, de 29 años, fue condenada por el Juzgado Especializado de Sentencia de Santa Ana a 30 años de prisión luego de que la fiscalía comprobó que pagó a un grupo de pandilleros de Atiquizaya (Ahuachapán) para que asesinaran a su esposo con el fin de cobrar un seguro de vida.

La víctima fue Edman Antonio Escalante Ramos, de 45 años, quien se desempeñaba como vigilante del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

Los fiscales dijeron que la mujer mantenía una relación extramarital con un integrante de la pandilla que fue identificado como Rember Aníbal Latin Peñate que recibió una pena de 30 años de cárcel por el mismo tribunal al comprobar su participación en el asesinato, además de ser uno de los que habría facilitado el acercamiento entre la mujer y el grupo de pandilleros.

El crimen ocurrió en diciembre de 2009, luego de que la mujer contactó a uno de los líderes de la pandilla de Atiquizaya.

“Según el relato de uno de los testigos, el trato se cerró por $1,500, la mujer dio como anticipo la mitad del dinero y les aseguró que les entregaría lo demás hasta que viera muerto a su esposo”, informó uno de los fiscales durante la vista pública.

La investigación determinó que fue la misma mujer quien se comprometió a llevar con engaños a su esposo al lugar donde fue asesinado a balazos.

Los investigadores establecieron que el día del crimen la mujer invitó a su esposo a salir de la vivienda a caminar.

La pareja era vigilada por pandilleros quienes esperaron el momento propicio para cometer el asesinato.

“Desde que salieron (la pareja) los pandilleros comenzaron a vigilarlos y a llamarse por celular diciéndose ‘ahí va la piñata’ en referencia a la víctima, esperaron a que llegaran al punto donde se cometería el asesinato”, explicó el fiscal.

La fiscalía dijo que un testigo declaró que los homicidas llegaron al lugar a bordo de una mototaxi que era conducida por Latin Peñate y en el asiento del pasajero otro pandillero el cual inició el ataque armado contra la víctima.

La fiscalía confirmó que semanas después del homicidio la mujer logró cobrar el seguro de vida del trabajador el cual era de $15,000, además formalizó su relación con Latin Peñate, uno de los pandilleros que disparó contra su esposo.