Los adultos mayores son el grupo de mayor riesgo de desnutrición, tanto en la casa como durante una hospitalización. Esto es resultado de diversos cambios que suceden a medida que envejecemos: disminución de los sentidos del gusto y el olfato, disminución de la cantidad de saliva, dentadura deficiente y problemas digestivos.

Estas alteraciones son parte del proceso natural ya que nuestro cuerpo se deteriora a medida crecemos. A esta lista debe sumarse la falta de apetito del anciano, la cual no solo se explica por los cambios en nuestros cuerpos, ya que también participan factores sociales tales como la pobreza, el abandono social, la falta de educación, la depresión y la demencia.

Un ejemplo de lo importante de los factores sociales es el hecho que muchos estudios han demostrado que los adultos mayores consumen menos comida cuando lo hacen a solas, de tal forma que algo tan sencillo como acompañarles y ayudarles a comer representa un pilar fundamental para evitar que pierdan peso.

Otros factores que explican la desnutrición de los ancianos son los múltiples medicamentos que toman, muchas veces sin indicación del médico o debido a que acostumbran pasar muchas consultas abusando de los medicamentos que se les indica.

Por otra parte la desnutrición también es causada por los médicos, nutricionistas o familiares que les dan dietas muy estrictas cuando están comiendo con dificultad, un ejemplo sería limitarles las buenas grasas o los buenos cereales solo porque son diabéticos o tienen alto el colesterol en sangre.

Toda persona que pierde de forma involuntaria 10% o más de su peso está en alto riesgo debido a desnutrición. Esto es válido incluso para una persona que está en sobrepeso u obesidad y pierde peso debido a una enfermedad.

En los adultos mayores la pérdida importante de peso aumenta el riesgo de caídas y fracturas de cadera debido a que la desnutrición ocasiona menor cantidad de músculo en la cintura y por lo tanto menor fuerza para caminar y poder valerse por sí mismos.

Además si ingresan desnutridos al hospital tendrán más infecciones, complicaciones posteriores a cirugías y mayor mortalidad. Hay muchos aspectos que comentar de este tema, pero quiero resaltar la deficiencia de ciertos nutrientes a esta edad, tales como vitamina A, vitamina C, Vitamina E, ácido fólico, calcio, magnesio y zinc. Por motivos de espacio solo comentaré algunos de ellos.

La deficiencia de vitamina D es una epidemia mundial que afecta al menos al 30% de los adultos mayores, las causas más importantes son la disminución de la ingestión de alimentos ricos en esta vitamina, como la leche y sus derivados, cereales fortificados, peces y huevo; y la disminución de la exposición al sol, ya que nuestra piel fabrica vitamina D a partir del efecto de los rayos solares.

Es por esta razón que los ancianos que habitan asilos, o aquellos que no se movilizan en casa, tienen alto riesgo de deficiencia de esta vitamina. Cuando esta vitamina está disminuida en sangre tenemos más riesgo de osteoporosis, hipertensión, enfermedad cardíaca, dolor muscular y hasta cáncer.

Por ejemplo, estudios muestran que se puede disminuir el riesgo de cáncer de colón, mama y próstata hasta en un 30% al 50% si se consumen al menos 1,000 Unidades Internacionales de Vitamina D al día (las necesidades para los mayores de 71 años son establecidos en 600 UI al día). La deficiencia de vitamina B12 afecta a un 30% de las personas mayores de 60 años, esto debido a que consumen menos carne, leche o cereales fortificados con esta vitamina.

Muchas veces por la misma razón los ancianos también comen menos folato, lo que sumado a la deficiencia de vitamina B12 explica en muchos estudios los problemas de depresión y demencia. Además, si el folato en sangre está disminuido, una sustancia llamada homocisteina se eleva y ocasiona mayor cantidad de infartos y derrames cerebrales.

Sin embargo, la solución no es tan sencilla como tomar muchas píldoras repletas de vitaminas. Tenga cuidado, estudios recientes revelan algo muy preocupante: si se abusa de vitaminas y minerales usted podría tener más problemas de salud y mortalidad, esto se ha investigado en el caso del abuso de vitamina E y vitamina A. Otros reportes indican que abusar de multivitaminas y minerales podría aumentar los problemas cardíacos y algunos tipos de cáncer como el de próstata.

Por lo tanto, quiero finalizar recordándoles que los alimentos y los suplementos comerciales son más que energía y nutrientes, ambos pueden salvar vidas y pueden cambiar la calidad con que viven nuestros adultos mayores si se utilizan a tiempo. En la salud y la enfermedad ayudemos a nuestras personas mayores a comer sano, con calidad, y sobre todo con mucho amor.