Adultos hiperactivos
Son esas personas muy inquietas o que nunca logran concentrarse. Hablamos de déficit de atención con hiperactividad o sin ella, que suele detectarse en la etapa escolar, pero que sobrevive en la adultez.
Escrito por Laura MolinaDomingo, 15 mayo 2011 00:00
salud
El trastorno de déficit de atención (TDA) es relativamente joven, como condición definida. Hoy en día se diagnostica en la infancia, en la etapa escolar, y se trata con fármacos y una serie de medidas que hacen al niño funcional por completo. Pero hace tres o cuatro décadas nadie pensaba que un alumno distraído o muy inquieto en realidad padecía de un trastorno con raíces neurológicas.
Nadie pensaba que él o ella era muy activo y no prestaba atención en clase porque su mente se lo impedía y no porque fuera haragán o quisiera ser así. ¿Qué pasa ahora con esos niños que rebotaron de colegio en colegio, o que al final dejaron de estudiar, que eran los “terribles” de la familia, que rompían todo en casa o que siempre sufrían los más impensables accidentes? Ellos, que hace 30 o 40 años (o menos), no pudieron ser diagnosticados ni medicados y su trastorno no se controló, muy probablemente continúen padeciéndolo y sean adultos hiperactivos o muy distraídos.
El doctor José María Sifontes, psiquiatra, explica que uno de cuatro niños con TDA siguen teniéndolo en la adultez. La diferencia de este trastorno en la infancia es que en esa etapa es posible identificarlo porque es cuando hay más exigencias de que el niño se concentre, de que aprenda y de que funcione en un ambiente en el que poner atención y aprender es indispensable.
Además en muchos casos está acompañado de hiperactividad, un componente que suele superarse en la adolescencia.
En la adultez, el TDA se manifiesta de un modo más sutil y la persona puede ser considerada simplemente como alguien despistado. Sin embargo, esta condición, que puede ocurrir en menor o mayor gravedad, es capaz de alterar la vida del individuo de modo que le impida desarrollarse.
Por ejemplo, se sabe que las personas con el TDA tienen más tendencia a volverse adictas a las drogas. También, y sobre todo las que padecen además de exceso de energía, son proclives a buscar actividades o conductas de riesgo, como manejar a altas velocidades o practicar deportes extremos.
Tener déficit de atención no solo puede provocar fracasos escolares. Si la persona ya superó esta etapa pero su TDA no fue controlado es probable que siendo adulto, en su faceta laboral tenga fracasos serios porque le cuesta concentrarse.
Además, el doctor Sifontes menciona un aspecto que es básico para el desarrollo de una persona y ese es la autoestima. Los niños con TDA hiperactivos o no crecen con una autoestima poco saludable porque tuvieron problemas en la escuela y siempre hubo un calificativo negativo para ellos: “tremendo”, “inquieto”, “necio”, “nunca te estás quieto”, “no entendés nada”, “que no te fijás”.
Una baja autoestima es suficiente impedimento para que una persona se desempeñe adecuadamente en todos los ámbitos. Y si a eso se suma que no es capaz de terminar una tarea asignada o no se concentra en nada, lo más seguro es que un adulto con TDA no logre superarse laboralmente, admite el psiquiatra.
La buena noticia
El déficit de atención con hiperactividad o sin ella puede controlarse una vez se diagnostica. Hoy en día es frecuente que se detecte el trastorno en los niños porque cada vez más maestras están capacitadas para identificar a un alumno con TDA y aconsejarle a los padres que lo lleven a una evaluación. A estos pequeños se les administran medicamentos que ayudan a que se concentren. También se les enseñan técnicas de estudio y otras herramientas que ayudan a fortalecer la autoestima.
En los adultos se maneja igual, pero antes hay que asegurarse que se trata de déficit de atención y no otro trastorno con manifestaciones similares.
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Búsqueda del peligro
Cuando se tiene déficit de atención con hiperactividad la persona suele tener poca conciencia del peligro. Por un lado busca situaciones que lo estimulen, como practicar deportes extremos; y por otro, se involucra en situaciones que los demás consideran obviamente peligrosas. Es decir, no son individuos temerosos. Para afirmar que esta es una característica del TDA en una persona, tuvo que haber sido así desde pequeña.
Malas relaciones personales
Puede suceder que la persona con hiperactividad o con TDA, tenga fracasos en sus relaciones de pareja o de amistad, debido a su falta de concentración y de cumplimiento de sus responsabilidades porque todo se les olvida. Además es posible que no pueda concentrarse en una conversación o que parezca que no le importa lo que el interlocutor le intenta decir.
No termina lo que comienza
El TDA impide que la persona se concentre, por eso es una característica de los adultos que lo padecen no terminar las actividades que comienzan. Les es difícil también seguir una conversación o atender indicaciones hasta completarlas, no son asiduos lectores porque se aburren rápido y se les olvida cumplir con sus responsabilidades, como pagar las cuentas cuando deben.
Siempre frustrados
Su misma incapacidad de concentrarse produce una sensación perenne de frustración y tristeza. También se sienten culpables por sus errores y muy estresados. Por estos y otros sentimientos, es necesario que las personas diagnosticadas con TDA con hiperactividad o sin ella sean tratadas adecuadamente. Los tratamientos actuales les ayudan a tener una mejor calidad de vida y sobre todo, a sentirse mejor consigo mismas.














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